Una vez establecida como mito, los años 80 sirvieron para darle una nueva vida a las adidas Superstar, que ha renovado su influencia en cada década.
De las canchas a la cultura urbana
Durante los años 80, la Superstar comenzó a alejarse de su propósito inicial en el baloncesto para convertirse en un símbolo del estilo urbano. Las nuevas versiones se ofrecían como un modelo sencillo para todo tipo de deportes de interior. Su accesibilidad y su durabilidad la convirtieron en una elección perfecta para aquellos que pasaban el día en la calle entre partidos de baloncesto, grafiti y baile. Eran los inicios del hip hop y la Superstar se estableció como uno de sus iconos.

Grupos de breakdance y pioneros del rap, como Run-DMC, adoptaron el modelo como parte de su vestimenta característica, sin cordones y con la lengüeta a la vista de todos.
La influencia de Run-DMC fue tan significativa que, en 1986, lanzaron la canción «My Adidas», un homenaje a la zapatilla que culminó en un acuerdo histórico con la marca. Este fue uno de los primeros contratos de patrocinio entre una marca deportiva y un grupo musical, marcando un hito en la convergencia entre la moda, la música y el deporte.
Expansión y evolución en los años 90
En la década de 1990, la fiebre por el «old school» y la nostalgia llevaron a un resurgimiento del modelo, especialmente en Japón y Europa, con Beastie Boys como abanderados de una tendencia que recuperaba el estilo de otras décadas. Tiendas especializadas y coleccionistas comenzaron a buscar versiones originales fabricadas en Francia y otros países europeos, lo que elevó su estatus como pieza de culto.
Durante los noventa nació también la adidas Superstar II (sin relación con la Superstar 2 que había surgido a finales de los setenta). Esta actualización de la Superstar original alteraba ligeramente las formas para acomodarse a los tiempos y añadía una lengüeta acolchada.

Ese elemento del diseño se convirtió rápidamente en una ventaja para los skaters, que ya conocían a la Superstar por su indestructible puntera. Aquella zapatilla diseñada para el baloncesto comenzó a aparecer en skateparks, justo mientras el skate desarrollaba una nueva estética. Más allá de los patrones clásicos, ya muy aceptados en el skate, adidas modificó el diseño de las Superstar para adaptarlos a las nuevas necesidades.
El skate abrió un nuevo camino a las Superstar, ya no era solo la zapatilla del hip hop, también crecía en el metal.
La cultura del coleccionismo
Japón y su capacidad para absorber patrones vintage americanos, fue el lugar perfecto para el crecimiento de las adidas Superstar como mito durante el cambio de milenio. La creación de adidas Originals como una línea inspirada en el pasado de la marca, fue perfecta para recuperar su historia, justo en un momento en el que el coleccionismo buscaba ediciones originales. Harajuku, los nuevos diseñadores japoneses y por supuesto, BAPE, filtraron las influencias de la adidas Superstar.

El 35º aniversario de la Superstar en 2005 supuso el establecimiento de un nuevo esquema en los lanzamientos, ediciones limitadas junto a las mejores tiendas del mundo, además de versiones inspiradas en artistas o ciudades, además de una muy especial inspirada en Adi Dassler.
Las distintas vidas de la Superstar se solapan, nunca perdió su influencia en el hip hop, que fue revitalizada por los nuevos estilos que llegaban de Japón, con Nigo como referencia. Mientras, CLOT, Prada, Hello Kitty, LEGO o NBHD llevaban la silueta a lugares nunca vistos. Entre uno y otros, los cincuenta colores de Superstar creados por Pharrell Williams pueden ser considerados como la más masiva carta de amor a una zapatilla.

Hoy en día, la Superstar sigue siendo una de las zapatillas más reconocidas de adidas, con múltiples reinterpretaciones y colaboraciones que mantienen su legado vivo. Su historia es un testimonio de la capacidad de reinvención y adaptación de un diseño que, cinco décadas después, sigue siendo relevante en el mundo del deporte y la moda.
