Salomon Annecy Design Center es el lugar en el que se gestan las ideas de Salomon. Lo visitamos en una jornada que nos descubrió los orígenes y el futuro de la marca.
Lo que más me fascina es lo que voy a hacer mañana. Es una frase de Georges Salomon, el fundador de Salomon, la marca que nos invitó a conocer su centro de diseño en Annecy, Francia. Un lugar al que, ceremoniosamente, no llaman Headquarters porque su funcionalidad va más allá de ser el cerebro de la marca. Es también el corazón.
Hasta allí fuimos en una jornada en la que conocimos algunas cosas sobre la historia de la marca y comprendimos mucho más sobre su futuro. Salomon Annecy Design Center es un lugar vetusto. Salomon nació en un taller en el centro de Annecy, una ciudad de paisajes alpinos a poco más de una hora de Chamonix-Mont-Blanc, el núcleo de la montaña en centroeuropa. FOOTDISTRICT nació también en un entorno de montaña, así que desde el primer momento nos sentimos en lugar conocido. Annecy es exactamente lo que esperas de un pueblo alpino, pero súmale canales que cruzan la ciudad, como una versión Gorpcore de Venecia, un lago en el centro urbano y gente haciendo deporte en cualquier lugar al que lleguen tus ojos.
Hasta allí llegamos con la idea de encontrarnos con la historia de la marca, archivos, historias y nostalgia. Salomon nació en 1947, puede presumir de tener un expediente deportivo al nivel de las mayores marcas y ser la primera gran marca europea en introducirse en Japón. De ella esperábamos crónicas de su legado, de cómo se convirtieron en la primera empresa de fijaciones de botas de esquí, de la creación de las primeras botas de esquí en 1979, el primer calzado de hiking en los 90 y el nacimiento de una nueva categoría a partir del raid a finales de esa década.
Para capturar adecuadamente esa historia, llevamos una cámara que debía adaptarse al momento, una Hasselblad 500C, una máquina de los años cincuenta que pudo vivir los primeros pasos de Salomon, el camino desde el taller a la gran industria. Una versión de aquella cámara había sido la primera en viajar al espacio. Una cámara que había viajado al espacio seguro que podría viajar en el tiempo.
Gran Error. En Salomon no encontramos glorificaciones del pasado, lo que permanece, lo hace porque tiene un sentido. El fundador, que da nombre a la marca y podría ser el germen de cientos de historias, solo aparece en las conversaciones para mostrar el futuro. Lo que más me fascina es lo que voy a hacer mañana. Las tradiciones se mantienen solo hasta que surge un nuevo método. En el Salomon Annecy Design Center encontramos más del mañana que del ayer. Eso sí, la Hasselblad 500C hace buenas fotos, también de ese futuro.


El Salomon Annecy Design Center, que conocemos siguiendo a nuestro cicerone Kristof, sorprende por su organización, con lugares que parecen diseñados para los encuentros fortuitos; un tipo con gafas de protección y botas de seguridad, recién salido del taller de esquís se cruza con alguien vestido de Margiela. Los dos comentan algo sobre la cámara Hasselblad de los visitantes. Es la 500C. Sí.
Y siguen con sus trabajos, uno delante del ordenador, otro entre máquinas. Ellos no son conscientes, pero ese ambiente de cotidianidad se aprecia incluso cuando tienen que presentarse, utilizan solo nombres, soy Kristof, soy Marta, soy Valentine, soy Marion. Ni apellidos ni cargos. En los 33000 metros cuadrados del Salomon Annecy Design Center trabajan 750 personas, que se cruzan con naturalidad.


El espacio lo explica todo. El equipo de Sportstyle trabaja en una única estancia, desde el diseño hasta el marketing, por eso cada campaña tiene un sentido holístico. Cuando nos presentan sus campañas de marketing, en realidad lo que hacen es traducir a un lenguaje distinto lo que ya conocen desde la primera etapa del proceso. Una idea de la razón de ser que se vertebra en diferentes idiomas: diseño, marketing, comunicación… Ahí está la base de la imagen de Salomon como una marca auténtica que conoce las tendencias, pero no trata de seguirlas.
Valentine y Marion nos cuentan cómo las colaboraciones son también un modo de acercarse a otros mundos, ideas, historias y estrategias. Un modo de ponerse a prueba, ampliar sus miras, sin perder el sentido original de Salomon.


El espacio explica mucho más. Porque los diseñadores están a unos pasos de un gigantesco atelier, un centro de pruebas en el que puedes llevar a la realidad un primer prototipo ideado unos minutos antes. De la idea al objeto hay solo unos pasos. Junto al taller, una librería de materiales te permite seleccionar exactamente el mismo material con el que puedes trabajar en las fábricas. Este taller es un parque de atracciones en el que una zapatilla, una mochila de hidratación o unas mallas pueden crearse a partir de cero, de una idea concebida a unos metros de allí. Y según nos cuentan, es el procedimiento habitual, prueba y error en tiempo real.
La tercera fase del proceso, el test del producto en un contexto deportivo, requiere abrir una puerta más, la que da directa a la montaña, donde los nuevos diseños se evaluan en su propio entorno.


A unos metros de la sala en la que los comerciales presentan las próximas colecciones, un taller recibe a los deportistas de elite de Salomon, que adaptan y personalizan su propio producto guiado por los especialistas de la marca.
Guillaume nos explicó un concepto clave para entender la aproximación al producto de Salomon. Guillaume es Guillaume Meyzenq, entró en Salomon en 1994 y durante los últimos siete años ha liderado el asalto de la marca a Sportstyle. Su background es el de alguien a quien hay que escuchar.
Salomon no diseña sus productos pensando en cómo los usuarios las usan, sino en cuál será el siguiente paso del usuario. Por eso, Salomon siempre está cerca de la comunidad, para identificar sus futuras necesidades. Es el motivo por el que comprendieron la cultura del trail running y también el motivo por el que han comprendido su lugar en Sportstyle. Identificando en el siguiente paso las necesidades de The Broken Arm y Boris Bidjan, dos marcas aparentemente alejadas del outdoor que aprecian sus productos por su funcionalidad y su diseño. También les ayudaba a comprender el significado de Salomon en otros contextos. Colaboradores que siempre siguen un largo recorrido con Salomon y que aportan nuevas visiones, en diseño, marketing y en historias.


Nos sorprendió cómo el espíritu colaborativo y el afán de innovación funcionaba en el Salomon Annecy Design Center, sin embargo no nos sorprendió, por esperado, que en todo momento se coloca la sostenibilidad como un pilar fundamental. Lo vemos en las colecciones y el uso de materiales reciclados, lo aprendimos en charlas con diseñadores que nos contaron la relación entre el color, los materiales y la sostenibilidad. Y lo vimos en cada detalle de las oficinas.


La última etapa del viaje nos llevó al único lugar en el que la historia de la marca tiene más peso que la innovación. El pequeño taller en el que François y Georges Salomon comenzaron a arreglar y fabricar cantos de esquí. Situado a un breve paseo de Le Palais de l’Isle, uno de los lugares más fotografiados de Annecy, el taller, que permanece casi oculto, podía ser el lugar perfecto para cerrar un viaje a las fuentes de Salomon. Un lugar para que la Hasselblad 500C se encontrara con su tiempo.


