Desde que en 1984 Shawn Stüssy sentara con su marca las bases de lo que vino a llamarse streetwear, el fuego de esta revolución callejera fue avivándose hasta transformar profundamente el ADN de un mundo, el de la moda, que estaba más acostumbrado a dictar tendencias que a seguirlas. Hoy, repasamos la trayectoria de cuatro diseñadores que, con su trabajo, han hecho posible este cambio: Yohji Yamamoto, Samuel Ross, Jun Takahashi y Teddy Santis.
STÜSSY Y SUPREME: LA CHISPA ADECUADA
Es imposible comprender la importancia y el alcance del streetwear dentro del mundo de la moda actual sin detenernos en las dos firmas que sentaron las bases para que la forma de vestir procedente de la calle alcanzaran el olimpo de la moda y las tendencias. La californiana Stüssy en los 80 y la neoyorquina Supreme en los 90 fueron -y siguen siendo- las piedras angulares de un fenómeno que ha extendido sus tentáculos en el mundo del lujo hasta redefinirlo por completo.
Todo comienza en 1983, cuando un jovencísimo Shawn Stüssy decidió darle un impulso a su joven marca de tablas de surf imprimiendo su particular firma en camisetas, gorras y demás material de merchandising. No sabía que estaba sentando las bases del streetwear actual.
Años más tarde, Stüssy se convirtió en marca fetiche para los miembros de tribus urbanas y subculturas emergentes (skate, hip hop, punk…), estableciendo conceptos hasta entonces desconocidos, como la limitación voluntaria del volumen de producto a la venta -con el consiguiente aumento de la demanda- y la colaboración con otras marcas, produciendo así artículos que levantaban pasión entre un público cada vez más devoto.
Fue un colaborador de Stüssy, James Jebbia quien, tras una etapa siendo encargado de la tienda de Nueva York, fundó en 1994 la primera Supreme Store en Lafayette Street. Como se suele decir: el resto es historia.
Heredera de la subcultura del skate, la firma fue ganando notoriedad, convirtiéndose en una marca de culto y trascendiendo a su público objetivo inicial. Después de un período de expansión en el que se sucedieron aperturas en Los Ángeles, Londres o distintas ciudades en Japón, Supreme comenzó a colaborar con otras marcas como Nike, The North Face, Patagonia o Levi’s, aumentando su popularidad y poniéndola en el punto de mira de las altas esferas de la high fashion.
Su colaboración con Comme Des Garçons en 2012 supuso un punto de inflexión en cuanto a la relación del mundo de la moda más o menos “tradicional” con las tendencias de corte street, siguiéndole collabs con otras marcas, como Burberry’s o Tiffany ‘s, por citar algunas. La colección conjunta con Louis Vuitton en 2017 -y que rompió récords de precios en la reventa-, y la posterior compra de la firma por parte del grupo propietario de la maison francesa, VF Group en 2020, no hicieron más que confirmar que el luxury streetwear había llegado para quedarse.
CUANDO LA CALLE TOMA LA PASARELA
En pleno 2022, las tendencias procedentes de los barrios y las subculturas nacidas en los noventa han tomado las pasarelas y no parece que tengan mucha intención de abandonarlas. Desde el sportswear maximalista de Denma Gvasalia en Balenciaga o VETEMENTS, a la sencillez iconoclasta del malogrado Virgil Abloh para Nike, Louis Vuitton Homme o su propia marca, OFF-WHITE, pasando por el genio de Raf Simmons y sus colecciones para adidas y Fred Perry.
El streetwear de lujo se ha convertido en un jugoso negocio en el que, nuevos -y no tan nuevos- actores bordan su papel, dictando desde la calle las tendencias que, temporada tras temporada, deslumbran encima de las pasarelas. En FOOTDISTRICT, destacamos cuatro de los diseñadores que, en nuestra opinión, brillan en la tarea de continuar dando forma al mundo de la moda y las tendencias: Yohji Yamamoto, Samuel Ross, Jun Takahashi y Teddy Santis.
YOHJI YAMAMOTO: Y-3
Cuando en 2003 adidas encargó al diseñador tokiota Yohji Yamamoto la que sería su primera colección conjunta, llamada Y-3, nada presagiaba el terremoto que habría de sacudir el mundo de la moda. Y es que, el creativo nipón, famoso por haber creado un lenguaje propio, lleno de formas orgánicas y diseños imposibles, fue el primero en difuminar los límites entre el sportswear y la alta moda.
Sus chándales de lujo, sus zapatillas de líneas rupturistas y sus accesorios y prendas deportivas de tejidos técnicos de última generación continúan hoy, 15 años después, siendo un referente en cuanto a moda street de lujo. Imprescindible.
SAMUEL ROSS: A-COLD-WALL*
Fuertemente influenciado por la street culture, la arquitectura y el diseño, este oriundo de un barrio humilde de Northamptonshire (Reino Unido) puede presumir de haberse convertido en uno de los actores clave para entender la moda masculina del S. XXI. Graduado en ilustración y artes gráficas por la Universidad de Montfort, Samuel Ross fundó A-COLD-WALL* en 2015 con solo 29 años, y tras haber sido mano de derecha del mismísimo Virgil Abloh en OFF-WHITE y después de colaborar con Kanye West para su colección con APC, Fear Of God y Hood By Air.
Minimalismo utilitario y funcional, dignificación de la working class y combinación de materiales imposibles son las señas de identidad de un diseñador al que aún le queda mucho que enseñarnos. Y si son colaboraciones como sus Nike Vomero 5 ACW o sus últimas creaciones para Converse, mejor.
JUN TAKAHASHI: UNDERCOVER
Para comprender el inclasificable y personalísimo estilo de Jun Takahashi primero hay que bucear en sus influencias. Nacido en 1969 en la ciudad japonesa de Kiryu, la infancia del diseñador discurre marcada por el manga y anime, revistas de moda internacional y su gusto por disfrazarse con la ropa de su madre. Ya durante los 80, el punk y el rock alternativo de la época -Sex Pistols, Patti Smith, The Jesus & Mary Chain-, así como el trabajo de coetáneos como Yohji Yamamoto, Issey Miyake y, sobre todo, Rei Kawakubo y el boom de Comme Des Garçons en París en 1981 fueron los ingredientes con los que el nipón “cocinó” su marca en 1990.
UNDERCOVER es una firma disruptiva, llena de mensajes transgresores, carga política, influencias punk y góticas, y querencia por los colores flúor. Pero además, sus colaboraciones con marcas como Uniqlo, Nike (la línea GYAKUSOU o la celebrada Nike React Element 87 del 2018) o la más reciente colección de accesorios con Eastpak sitúan al modisto japonés como uno de los pesos más pesados dentro de la industria actual.
NEW BALANCE / AIMÉ LEON DORÉ BY TEDDY SANTIS
En muy poco tiempo, Teddy Santis se ha erigido como rey del streetwear más elegante y funcional made in NYC. Desde que este hijo de emigrantes griegos, fan confeso del hip hop, de Polo Ralph Lauren y auténtico fanático de las Nike Air Force One fundara Aimé Leon Doré en 2014, su ascenso dentro del mundo de la moda ha sido meteórico. Su marca es toda una canción de amor a las calles de la Gran Manzana, al baloncesto y al rap de los 90.
Camisas oversize de franela, bombers de cuero premium, hoodies y jerséis de tonos suaves y pantalones de sastre combinados con zapatillas son sus señas de identidad. Una manera elegante y clásica de entender la moda de la calle que le ha llevado a colaborar en colecciones cápsula con Kith, Puma o, más recientemente, ser nombrado director creativo de la línea “Made in USA” de New Balance, donde está marcando un antes y un después en la escena sneaker internacional con su particular visión de la legendaria serie 990.
Lujo y calle se han convertido en piezas imprescindibles de un fashion system que, aparentemente, funciona a la perfección con la otrora insólita unión. Una fuente inagotable de creatividad, transgresión y rebeldía que, por el momento, parece no tener fin a la vista.




