Durante décadas, los atletas que recibían mayor atención mediática eran los que participaban en los Juegos Olímpicos. Cualquier disciplina que no apareciera en el programa olímpico tenía serios problemas para desarrollarse con normalidad. Sin presencia mediática, los patrocinadores escaseaban y encontrar a un deportista que pudiera vivir de su pasión era una auténtica rareza.
Quizá por eso, los trail runners han sido durante mucho tiempo unos extraños dentro del deporte oficial. Hasta bien entrados los años noventa, correr ultradistancias por la montaña era una categoría intermedia entre lo deportivo y lo heroico. Un contexto que atrajo a perfiles situados en los márgenes del deporte y, en ocasiones, también del estilo.
Tarahumaras
Cuando comenzaron a popularizarse las carreras de larga distancia, alguien recordó que en una región de México aún se practicaba un ritual que consistía en correr cientos de kilómetros. En los Juegos Olímpicos de 1928 participaron en el maratón dos corredores tarahumaras, que finalizaron en las posiciones 32.ª y 35.ª. Para ellos, 42 kilómetros resultaban una distancia demasiado corta.
En los años noventa, el conocido “Caballo Blanco” sirvió de puente entre los tarahumaras y las carreras de ultradistancia en Estados Unidos. Victoriano Churro y Juan Herrera ganaron la Leadville Trail 100 en 1993 y 1994, y desde entonces fue habitual ver a corredores tarahumaras en el podio de las principales pruebas.

Su estilo también causó impacto: corrían con vestimentas tradicionales y sandalias elaboradas a partir de neumáticos. La idea del minimalismo y del contacto directo con la naturaleza comenzó con ellos y se ha mantenido desde entonces en el trail running.
Anton Krupicka
Uno de los primeros ultracorredores de élite en comprender el valor del minimalismo. Transformaba sus zapatillas tradicionales de New Balance en modelos de zero drop hasta que la propia marca desarrolló la línea Minimus. En un momento en el que el trail comenzaba a sofisticarse, Krupicka corría sin camiseta, con barba y la melena —cuando la tenía— al viento.


Fue el corredor más mediático en una etapa en la que el trail se consolidaba como un deporte adulto y comercial, marcando la imagen de toda una generación.
Scott Jurek
Entre 1996 y 2006, su currículum abarca prácticamente todas las grandes pruebas de ultradistancia. Ganó tres veces la Spartathlon (250 km), logró el récord estadounidense de 24 horas (266 km), venció siete veces en la Western States, dos en la Badwater y ostenta el récord de velocidad en cruzar el Sendero de los Apalaches (3.500 km) en 46 días, 8 horas y 7 minutos.

Más allá de los resultados, Jurek destacó por su actitud. Fue el primer gran trail runner en desarrollar una zapatilla junto a una gran marca, Brooks, abriendo el camino para que muchos otros corredores accedieran a patrocinios profesionales.
Kilian Jornet
Su biografía parece escrita para convertirlo en uno de los mejores trail runners de la historia. Creció en un refugio a 2.000 metros de altitud, ascendió su primer tresmil a los tres años y durante la adolescencia compaginó el esquí de fondo con el trail running.

Alejado de lo urbano y profundamente vinculado al producto, su estilo tuvo desde el inicio un marcado carácter técnico. Como desarrollador de S/Lab, la línea más avanzada de Salomon, introdujo especificaciones inéditas en el trail. Hoy, con su propia marca, NNormal, mantiene un fuerte compromiso con la sostenibilidad.
Courtney Dauwalter
Courtney Dauwalter es la corredora de ultradistancia más dominante de la historia. Conocida por su estética inconfundible y su fortaleza mental, popularizó el concepto de la “cueva del dolor”, un espacio mental donde el sufrimiento se transforma en motor.
Su mayor hazaña llegó en 2023, cuando ganó Western States, Hardrock 100 y UTMB en un mismo verano. A su rendimiento se suma una imagen fácilmente reconocible, con pantalones baggy hasta la rodilla y camisetas oversize, una estética tan singular que incluso dio lugar a una línea propia dentro de Salomon.

Caleb Olson
Con un currículum prometedor, aunque todavía lejos de los grandes nombres históricos, Olson logró un fuerte impacto visual con su victoria en la Western States de 2025. En esa ocasión estrenó la Nike ACG Radical AirFlow, siendo la primera vez que se vio oficialmente la prenda en competición.


No hubo mejor escenario para presentarla que una victoria en una de las pruebas más importantes del trail estadounidense.