Los restos son mucho más que lo que queda: son memoria, gesto y posibilidad. Para esta cena especial junto a New Balance, invitamos al ilustrador Trazas a explorar la poesía de lo que permanece, transformando la tradición más humilde de Thanksgiving en un ritual creativo e íntimo.
Thanksgiving es una celebración MADE IN USA creada a partir del agradecimiento. En FOOTDISTRICT creemos que un acto tan importante como dar las gracias no se puede quedar en un único día. Y sabemos que la comida de Thanksgiving tampoco se queda en ese día.
Con la ayuda de New Balance, hemos preparado una cena a partir de la idea del reciclado creativo de los restos de Thanksgiving. En la búsqueda de la parte más artesanal, que acompañaran a las New Balance 993 MADE IN USA, hemos encontrado al ilustrador Carlos Almandoz, Trazas.
En la previa a la cena, quisimos saber algo más de él, de su obra…y hemos intentado no preguntarle demasiado por lo que nos ha preparado…


¿Cómo defines tu estilo? ¿Qué elementos visuales o emocionales son imprescindibles en una obra para que sientas que “es muy Trazas”?
Un estilo sencillo, amable y universal. Algo muy característico de mi obra es que es fácil, agradable, y para todos los públicos.
Si tuviera que destacar algún elemento visual o emocional clave de mi trabajo serían las expresiones de movimiento que tienen los personajes de las escenas y obras que trabajo.
Hablamos contigo con motivo del evento que organizamos junto a New Balance, inspirado en los leftovers del Thanksgiving. En tu vida también ha habido “restos” de etapas anteriores: cambios de rumbo, saltos profesionales… ¿Cómo se reutiliza ese aprendizaje de un mundo aparentemente tan distinto en tu trabajo actual?
Creo que el pasado nos enseña mucho más de lo que creemos. En mi caso, definitivamente Trazas no sería hoy lo que es, si no hubiera tenido un pasado en consultoría, hubiera trabajado con determinadas personas que me inspiraron, o si no hubiera estudiado la carrera que estudié.
De igual forma, creo que si no hubiera vivido esos primeros 8 años profesionales menos vocacionales, no valoraría tanto mi trabajo actualmente. Haber trabajado en proyectos que no me motivaban tanto, me ha hecho valorar mi día a día muchísimo más.
Creo que esto es clave para que disfrute ahora mismo tanto de lo que hago.
Tienes cierta relación (al menos académica), con Estados Unidos ¿pudiste vivir alguna Acción de gracias?
Si, totalmente. Durante mi etapa de estudiante en ICADE participé en un programa con la Universidad de Georgetown y la verdad es que la cultura americana es muy diferente a la europea. Hay cosas que no comparto o me gustan tanto, pero si en algo me dan envidia es en lo orgullosos que están de sus tradiciones, de su bandera, de su país y de sus raíces.

En ese sentido, da gusto ver cómo viven Acción de gracias cada año, y sobre todo lo que supone para la sociedad. Es una bonita tradición, por el simple hecho de serlo y celebrarla, y por lo que supone y significa.
En cocina, cocinar los restos es un acto casi íntimo, que se ofrece a los más cercanos y a la vez, es un ejercicio de creatividad ¿Ocurre algo parecido en el arte? ¿Se “reciclan” ideas y Proyectos?
Bueno, no siempre estás en tu máximo de creatividad permanente, por lo que rescatar ideas pasadas siempre es positivo siempre y cuando aporten valor.
En tu trabajo hay mucho de participación activa, de relación con la otra parte, hasta el punto de aceptar encargos personales que implican una conversación, algo que haremos también en el evento junto a New Balance ¿Cómo descubres que quieres involucrar a otros en un proceso de creación que otros entienden como algo personal?
Fue un proceso muy natural. Empecé trabajando láminas y lienzos de colección basadas en aficiones que yo pudiera tener. Como consecuencia, precisamente todas aquellas ideas, hobbies o pasiones que no incluía en mis obras, al pedírmelas la gente empecé a trabajar en encargos. Siendo de esta forma fiel a mis colecciones originales, pero por otro lado adaptándome a lo que la gente le iba apeteciendo.
Primero fueron aficiones, y posteriormente empezaron a ser historias de una vida, recuerdos de un viaje… La verdad es que es un proceso súper especial. No solo porque es una forma de resumir y recoger todo lo aprendido en una obra, sino porque precisamente conoces la vida de la gente. La gente te abre la puerta de sus recuerdos, y es una pasada. Es un ejercicio sociológico super interesante. Hay patrones por ejemplo como la pandemia, el nacimiento de un hijo, las mudanzas, o el cambio de trabajos que a todos nos han marcado en nuestra vida, pero ver qué ha hecho cada uno reaccionando a cada momento, es una experiencia única.
El acoger esas historias te convierte en una especie de archivo narrativo de emociones. ¿Te cambia como artista exponerte a la gente?
Si, precisamente era a lo que me refería. Es como entrar en la vida íntima de las personas. Poderlo resumir, agrupar, representar y finalmente entregar para que lo puedan exponer para siempre es una sensación increíble.
Esto creo que es lo que ha hecho que mi obra sea diferente. Es muy personal y muy emocional.


Tu carrera artística comenzó mientras la compatibilizabas con otros trabajos. ¿De qué manera crees que esa doble vida ha influido en tu mirada y en las historias que cuentas en tus obras?
Como decía al principio, en todo. Creo que sin mi pasado en consultoría no enfocaría muchas de las decisiones que tomo actualmente como las tomo. No creo que me haya aportado tanto en la parte artística en sí, sino más bien en la parte empresarial. La ambición por buscar permanentemente un reto por delante, o tratar de tener un plan a medio/largo plazo es algo que me parece vital para que un proyecto sea creíble, solvente, pero sobre todo sostenible en el tiempo.
¿Cómo ha evolucionado tu enfoque creativo desde los primeros encargos hasta las exposiciones y colaboraciones que haces ahora?
Pues ha evolucionado muchísimo. Desde la parte empresarial pero también artísticamente. Recientemente en mi última exposición en Sevilla he podido incorporar nuevas técnicas de trabajo a mi obra, nuevos colores, formatos… pero sobre todo la suerte de haber podido empezar a trabajar una obra única. Algo que me ha dado la oportunidad de crear obras irrepetibles que cuentan una historia por sí solas más allá de recoger ideas, aficiones o recuerdos estáticos. Sino que la propia obra ya empieza a contarte su propia idea.
Aunque llevas tiempo dedicándote al arte, no vienes de una formación académica clásica. ¿Sientes que esa condición se ha convertido en una ventaja a la hora de construir un lenguaje propio?
Pues quizá sí, porque no tengo ningún patrón artístico previo que me diga lo que debo o no debo hacer. Me he guiado por mi intuición, mis recuerdos, mis aficiones, y mi forma de ver la vida.
Como ya he contado alguna vez, hay dos fuentes de inspiración permanentes en mi trabajo. Una son los cómics que leía de pequeño y que de alguna forma se puede ver su repercusión en mi trabajo; y otra los viajes que realicé en esos casi 8 años trabajando por cuenta ajena. Siempre llevaba conmigo una moleskine y un rotring; y me ayudó a coger fluidez pintando. Representando muchas veces escenas con muy poco; que a día de hoy es algo muy visible en mi obra.
Tus obras parecen construidas con elementos sencillos y muy reconocibles. ¿Esa aparente sencillez es una búsqueda consciente? ¿Es más sencillo conectar con el espectador sin artificios?
Si, es algo que siempre he querido reflejar en mi obra. Que a través de muy poco, o de forma muy simple y sencilla, se pueda entender una historia. Pero además, creía que era especialmente importante que fuera universal, es decir que tanto aquí como en otras culturas o países se pudiera entender. Es algo que precisamente he comprobado recientemente este año con los trabajos que realicé en París y Dubai.

¿Qué papel crees que juega el arte en la sociedad actual, especialmente en un momento en el que todo va tan rápido y todo se consume tan deprisa?
Creo que hay una necesidad urgente de lo artesanal, de las cosas bien hechas y de volver a conectar con lo humano y las cosas sencillas. La sociedad hiperestimulada en la que vivimos tiene grandes virtudes, y ofrece herramientas super valiosas, pero también ha hecho daño a la sociedad.
Creo que querer coger aire, parar y valorar las cosas hechas despacio, a mano y como se hacían antes es una tendencia que no va a parar de crecer.
La simplicidad, la huida de lo artificioso y un resultado final amable, Trazas nos presentará su trabajo en una cena en la que la compartirá espacio con la New Balance 993.