Los Ángeles, California. En la presentación de las equipaciones Away de las selecciones adidas de la Copa Mundial de fútbol, hay una mirada distinta al resto y lo es gracias a su multidimensionalidad.
Pablo Alzaga es fotógrafo y conoce el deporte desde todos los ángulos, esteta del juego y de la arquitectura asociada al fútbol, involuntario investigador de tendencias y creador de Matinal, un estudio que descubre que el fútbol está presente en muchos otros campos de la cultura.
Matinal debería ser un equipo de fútbol pero es algo más. Mucho más. Matinal FC surge en el fútbol, sí, pero lo que le distingue del resto de equipos es lo que ocurre antes y después, el universo que consigue crear a partir del fútbol. Un mundo que habitualmente se considera enfrentado a él…o al menos a la concepción que teníamos del fútbol.
Pablo Alzaga llega de Los Ángeles después de conocer todo lo que adidas prepara para este verano de fútbol. Un momento perfecto para hablar con él sobre sus proyectos personales, sobre Matinal y por supuesto, de lo que ha conocido de adidas en Los Ángeles.

Matinal surge en algún lugar entre el fútbol, el diseño y la música ¿Cómo nació Matinal FC?
Matinal, tal y como lo que es hoy –un estudio creativo que se especializa en la intersección entre fútbol, moda y cultura– nació a finales de 2022. Pero antes de darle estructura de agencia, ya habíamos coqueteado con esta idea de descontextualizar las formas tradicionales del fútbol. En 2018 fundé con mi socio Nacho Asensio un colectivo creativo alrededor de nuestro equipo de toda la vida, el CCP (Club Ciudad de los Periodistas). Diseñamos camisetas junto a adidas y LATIGO –marca con la que trabajaba entonces y donde ya habíamos experimentado con proyectos que unían estas 3 disciplinas, desde Dellafuente FC a nuestra mítica camiseta partida del Barça-Madrid. Organizamos pachangas para perfiles creativos. Empezamos a tener conversaciones culturales con clubes y jugadores profesionales. Matinal es una respuesta a la necesidad de conectar lo que ocurre dentro y fuera del campo y facilitar la conversación entre ambos mundos.


Partís de mundos globales que podríamos considerar de consumo masivo, sin embargo al unirlos se forma algo completamente diferente, más relacionado con lo contracultural. ¿Sentís que vais a contracorriente?
Sí. Históricamente, el mundo del fútbol ha romantizado demasiado el concepto de shut up and dribble. Nos han enseñado que los jugadores deben dejar sus inquietudes y pasiones detrás y enfocarse en el fútbol. Pensemos en lo que ocurre cuando un delantero comparte una inquietud artística en redes, pero lleva 3 meses sin meter un gol. O cuando un club hace una activación cultural al mismo tiempo que su primer equipo coquetea con el descenso. Siempre hemos defendido que cierta separación entre cultura y performance es algo positivo para la industria, y parece que al fin esta idea empieza a tener poso en ciertos sectores del ecosistema fútbol.

¿Cuál es el hilo conductor entre el contenido que hacéis —desde la ropa hasta la música o los eventos?
Nos inspira la redefinición del concepto de aficionado: cómo accede a la disciplina futbolística a través de sus passion points, pudiendo estar alejados de la propia práctica deportiva: diseño, moda, arte, música, fotografía, arquitectura… en 2026 ya no es necesario haber pisado un estadio para que te interese el fútbol. Es lo que nosotros llamamos post fútbol: el espacio que hay más allá de la victoria y el resultado.


Algo que distingue a Matinal FC es que sois “jugadores de liga de domingo” reales. Pero en la parte creativa también hay una parte de Matinal sin un vínculo directo con el fútbol. ¿Cómo friccionan esas dos partes de Matinal?
Nuestros procesos e identidad como marca también hablan de las distintas formas de “ser aficionado”. El germen de Matinal sí que nace de un equipo de liga de domingo en la que varios de sus jugadores tienen profesiones en entornos creativos. En mi caso concreto, que trabajo en fotografía de moda, confesar en ciertos círculos que te gustaba el fútbol podía ser percibido como una red flag. Ser esa clase de tío. Pero al mismo tiempo, era bastante frecuente descubrir a perfiles creativos que también jugaban o consumían fútbol, y que no encontraban un espacio donde celebrarlo con gente afín a ellos/as. En cuanto a la parte sin vínculo directo, tenemos un ejemplo muy ilustrativo. A Sandra Ramiro –nuestra primera directora creativa y diseñadora de la identidad de Matinal– el fútbol no le había interesado demasiado hasta ese momento. Todas sus referencias venían de otros ámbitos y así se aprecia en muchos de nuestros diseños o en el propio logo: no se parece a ningún escudo de fútbol tradicional. Cualquier otro diseñador condicionado por la estética futbolera hubiese llegado a un resultado mucho más clásico, heráldico. Esta falta de sesgo aporta mucho valor y riqueza a la escena. Lo cierto es que en el equipo de Matinal tenemos a gente a la que no le gusta el fútbol, al menos no en su sentido tradicional, pero conecta por otras razones. Y es en esa fricción y diversidad de backgrounds es donde ocurre la magia.
Hay algo en el fútbol que lo ha convertido en algo que trasciende el propio deporte. ¿cuándo crees que empezó a funcionar como un fenómeno cultural con peso propio? En un mundo hiperprofesionalizado ¿qué papel juega el aficionado en la construcción del estilo y la identidad del fútbol?
El fútbol como fenómeno cultural y social siempre ha formado parte de su esencia. Hablando de estilo e identidad, creo que la influencia del aficionado ha crecido en los últimos años con respecto a clubes y jugadores, que históricamente son los que han marcado el ritmo. El perfil de aficionado al fútbol se ha diversificado: es plural, tiene una relación directa con la cultura y desarrolla su sentimiento de pertenencia con todo aquello que sucede sobre el césped pero también fuera de él. Exige el deporte un propósito que se extienda más allá del estadio. El nuevo fútbol ha dejado de pertenecer únicamente a futbolistas y clubes y creo que el reto actual está en dominar la conversación dentro y fuera del campo.


¿Crees que las marcas deportivas entienden el valor cultural del fútbol?
El fútbol, como la moda, es “reactive by design”: espera a ver lo que funciona y después lo copia con ligeros cambios. Nadie quiere liderar pero todos quieren ser de los primeros. Una vez más, el camino se abre desde la subcultura: grupos de discord, run clubs, equipos de fútbol ficticios… Creo que algunas marcas deportivas están sabiendo dónde mirar y es muy positivo que entiendan que el centro de gravedad cultural empieza en la comunidad.
Hay un vínculo especial que une a Matinal y la música…o al menos a los profesionales de la música. ¿Cómo surge esa relación?¿Qué papel juega la música en la construcción de la identidad futbolera actual?
Tanto música como fútbol tienen intrínsecos los sentimientos de pertenencia y comunidad. No se me ocurren muchas disciplinas que compartan tan profundamente estos valores, por eso su relación siempre ha sido tan orgánica para Matinal. Trasladado a producto, el concepto de merch como artefacto cultural es esencialmente lo mismo para ambos mundos: no encuentro diferencia entre el sentimiento que produce cruzarse con alguien con la camiseta de tu equipo o la de tu artista favorito.

Paco de Lucía, Rod Stewart, Elton John, Julio Iglesias, Bob Marley, hay un gran historial de músicos y fútbol. Hoy día ¿se relaciona con un estilo concreto?
Resumiría ese listado en que personality sells tickets. Los hermanos Gallagher, Leiva o Dellafuente… en el imaginario colectivo de músicos y fútbol no hay un estilo dominante pero sí un vínculo claro. Sin ir más lejos, nosotros hemos diseñado camisetas de fútbol en un espectro que va desde a Aitana a Viva Belgrado.
No te vamos a preguntar qué músico juega mejor, pero habéis organizado partidos en situaciones y lugares un tanto extraños. ¿Cuál crees que es el más extraño en el que has jugado? ¿Alguna anécdota?
En 2023 jugamos dos partidos en una misma semana contra Duki, Milo J, Khea y su gente a raíz de un pique en una cena (Argentina campeona del mundo 2022 type beat). El primer partido lo jugamos a puerta cerrada, pero el segundo día unos chavales nos cazaron entrando en un polideportivo del centro de Madrid y acabamos jugando un partido con más de 100 críos gritando en las bandas. La hermana pequeña de uno de los jugadores de nuestro equipo nos vio en tiktok.
La moda tiene sus pasarelas dos veces al año, el fútbol lo tiene cada cuatro ¿Qué supone la Copa del Mundo en términos de estilo?
El poder simbólico de las equipaciones de la Copa del Mundo y cómo se convierten en iconos (pienso en España 94, Alemania 94, Francia 98) es un soplo de aire fresco frente al ritmo actual en el que los clubes lanzan hasta cuatro ó cinco equipaciones por temporada.


¿Qué puedes contarnos de la presentación de las equipaciones adidas en Los Ángeles?
adidas ha demostrado cómo está dominando la conversación dentro y fuera del campo. La introducción –36 años después– del logo Trefoil en equipaciones de la Copa del Mundo es un gran movimiento, con Originals como motor narrativo en un espacio históricamente reservado a performance. Esto hace más fácil que la comunidad de insiders culturales conecte con el fútbol a través de sus pasiones (diseño, moda, música) y amplíe orgánicamente el discurso de la marca.
En mi opinión, este debería ser el futuro de la relación fútbol-marca: narrativas basadas en su propio valor cultural, conectadas con el contexto deportivo pero independientes. Lo que ocurre alrededor del terreno de juego ahora es tan relevante como lo que pasa dentro de él.

¿Qué te interesa más de las comunidades que se generan alrededor del fútbol, las gradas, la calle, los proyectos creativos?
Me interesa analizar cómo los proyectos de fútbol creativo anticipan los cambios culturales en lugar de reaccionar ante ellos. Como decía antes, los líderes del discurso siempre provienen de los márgenes.
El fútbol está viviendo un proceso de actualización visual, narrativa y estética: ¿hacia dónde crees que va esa evolución?
Los aficionados y jugadores son cada vez más plurales y diversos. Los clubes se han convertido en ecosistemas complejos. Las ligas ya no son competiciones, sino festivales. Podríamos resumirlo en que el valor del fútbol como marca ahora está dentro y fuera del campo. Debe orientarse a desarrollar su propio lore: un hilo conductor que mantenga enganchado al aficionado entre temporadas, sin limitarse únicamente al resultado deportivo.

¿Qué valores o emociones te gustaría que Matinal FC transmitiese a las próximas generaciones de fans de fútbol y cultura?
El fútbol va mucho más allá del partido de los domingos, del deporte en sentido estricto – forma parte de nuestra identidad y del día a día. Human first, athlete second.