A lo largo de su historia, las competiciones automovilísticas han desarrollado un estilo propio que, en ocasiones puntuales, ha conseguido dar el paso a las calles.
En ocasiones, un producto diseñado específicamente para una situación es capaz de cambiar de contexto, romper las barreras de la funcionalidad y convertirse en una pieza sociológica, incluso cultural. El deporte es, de modo general, un generador de nuevos diseños que deben adaptarse a contextos muy específicos. Solo en algunos casos son capaces de expandir su rango de actuación, baloncesto, skate o tenis han llevado sus estilos a una sociedad más amplia. Suelen ser deportes en los que los admirados protagonistas son plenamente visibles y se encuentran más o menos cerca de los espectadores.

El automovilismo se sitúa en el lugar opuesto, los pilotos, están lejos del público, que solo tiene segundos para apreciar un casco, sus prendas y zapatillas están diseñadas para situaciones extremadamente únicas, altas temperaturas, mucha transpiración y con la obligación de ser ignífugo, unas necesidades que el común de los mortales no necesita.
Sin embargo, el automovilismo ha conseguido crear algunas siluetas esenciales para entender el calzado casual.
Zapatos para conducir
En 1963, el artesano Gianni Mostile solucionó un problema de la alta sociedad italiana, que disfrutaba conduciendo pero no quería dañar sus zapatos. Mostile creó unos zapatos especialmente diseñados para conducir, inspirados en los clásicos loafers, sin suela y con pequeños pods de goma para mantener la adherencia al pedal.

Sus zapatos eran perfectos para conducir, pero además enviaban un mensaje, eran un artículo de lujo que solo podía permitirse quien conducía por placer. Mostile llamó a su marca Car Shoe y seis décadas después forma parte del grupo Prada y mantiene las mismas ideas. La silueta de un mocasín con pods de goma trascendió a la propia marca y hoy es usada como un básico.
Francesco Liberto, Ciccio
Casi al mismo tiempo, en el lado más profesional, tres pilotos, Ignazio Giunti, Nanni Galli y Vic Elford, se preparaban para la Targa Florio, una carrera de resistencia en Sicilia. En una pizzeria de Cefalú se encontraron con Francesco Libert “Ciccio”, un zapatero local especializado en ortopedia, que se sorprendió por lo inadecuado del calzado que usaban los pilotos para competir, zapatillas, modelos con suelas rígidas, zapatos con tacón… Ciccio creó para ellos un calzado ignífugo, flexible, anatómico y que les mantuviera cerca de los pedales. Los primeros prototipos se despegaban con el calor del motor, pero después de algunos intentos, Francesco Liberto creó un tipo de calzado que sentó las bases del diseño para las siguientes décadas, debían ser suaves, con una suena muy fina, más cercano al calzado de ballet que al calzado que usaban habitualmente.

adidas vs Puma, años 80
La década de los ochenta llevó la rivalidad de adidas y Puma a la conducción. Los pilotos de Formula 1 y rally se repartían entre los hermanos Dassler, Nelson Piquet o Walter Rohrl usaban adidas, mientras que Stefan Bellof era la apuesta de Puma y el primer piloto en usar la marca.. La batalla se interrumpió en 1985, cuando Bellof, de 26 años, murió en un accidente en Spa Francorchamps. Elegido personalmente por Armin Dassler, hijo del fundador de Puma, fue el primer piloto en usar la marca en la Formula 1 y su espíritu, rebelde y desenfadado, impregnó para siempre la relación de Puma con los deportes de motor.

Diadora, otra marca hasta entonces habitual en el deporte, pasó al motor desarrollando producto específico para la vuelta a la competición de Niki Lauda.
Puma crea un estilo
Durante los años noventa Nike intentó introducirse en el mundo del motor con Dale Earnhardt (NASCAR) y Michael Schumacher (Fórmula 1), con signatures y zapatillas de training que les servían para los entrenamientos. Sin embargo, Nike desapareció sin haber conseguido establecer un estilo. Algo que consiguió rápidamente Puma.
En 1998 lanzó una colaboración con Sparco, un histórico fabricante de accesorios automovilísticos. La Puma Speedcat comenzó como una zapatilla funcional y pasó a convertirse en un fashion icon y su silueta, ajustada para adaptarse al pie, se convirtió en el símbolo de una generación. A la vez, Puma desarrollaba su relación con algunas de las escuderías más importantes de la Fórmula 1 y mantenía su dominio en las carreras con las victorias de Ferrari, BMW Williams y Renault.

Motorsport lejos de las carreras
Establecido ya como un estilo definido lejos de los circuitos, ha evolucionado con apariciones en contextos muy diferentes como la música o el cine, siempre con un patrón muy definido; bloques de color, grandes letras, diseños ergonómicos y cortes muy ajustados. En los últimos años, Michael Jordan ha mostrado su pasión por los deportes de motor con su escudería propia, 23XI Racing team con ediciones especiales y Drake ha colaborado con L’Art de L’Automobile, pero sigue siendo Puma quien marca el camino, en los circuitos vistiendo a los principales pilotos, Mercedes AMG Motorsports, Scuderia Ferrari, BMW Motorsports o Williams Racing y en las calles con colaboraciones junto a A$AP Rocky que respiran el aire motorsport.
