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En ocasiones un deporte consigue establecer un estilo que trasciende la propia actividad. Y no, no tiene relación con el número de practicantes sino con su legado cultural. El surf es una de esas actividades que dibujan por completo un estilo que en ocasiones es canibalizado y extendido hasta convertirse en tendencia.

El surf implica una serie de elementos, prendas y accesorios particulares que son también una bandera para los surfers, el elemento que distingue a quien practica su deporte. El pelo quemado, las marcas del sol, las gafas y los colores brillantes de los trajes de baño te ubican instantáneamente en una playa. Pero hay mucho más que una relación utilitaria, esas señales se convierten en símbolos y crean nuevas tendencias. Lo que hoy llamamos streetwear nace en la intersección entre el surf y el skate y mucho antes las camisas de flores y las franelas de cuadros ya habían marcado un camino.
Las camisas hawaianas se popularizaron en los estados continentales de Estados Unidos en los años treinta gracias a Duke Kahanamoku, impulsor también del surf más allá de Hawai. Un particular caso de multideportista (fue olímpico en natación y waterpolo) además de actor y empresario (tuvo sus propias zapatillas ya en 1966). Considerado el padre del surf moderno gracias a las exhibiciones que realizó en todo el mundo convirtió en universal su propio estilo.
En los cincuenta el surf siguió el camino de la cultura de masas. Brian, Dennis y Carl Wilson, su primo Mike Love y su amigo Al Jardine eligieron las camisas que solían usar los surfers para dar nombre a su grupo, The Pendletons, que pronto cambiaron por otro más directo, The Beach Boys. Las camisas de cuadros, los pantalones chinos o los levi’s blancos aparecían en canciones como el nuevo uniforme del surf. En los cines triunfaba Gidget, las historias de una adolescente que se iniciaba en el surf. Por supuesto, su estilo inundó Estados Unidos.

Durante los setenta, el surf descubre un aliado en el skate y cruza con él referencias. Los primeros skaters trataban de llevar las sensaciones del mar al asfalto, pero pronto marcaron un estilo distinto, a veces por necesidades propias (los primeros skaters patinaban descalzos) y otras para marcar diferencias. El rock releva al pop, el skate suma el negro a las coloridas escenas de las playas. Las primeras marcas de neoprenos son las fundadoras de un estilo que comparten con Vans o UGG, surgida de la necesidad de mantener los pies calientes y cómodos en las largas esperas de la ola perfecta. El surf se ve como un estilo de vida y la cultura popular crea patrones de surfistas despreocupados que se reflejan en Jeff Spicoli, el más divertido e imitado de los personajes de Fast Times at Ridgemont High.

Las referencias del surf se escapan de su localización original y visten a urbanitas alejados de las playas que prefieren un estilo relajado y desenfadado. El streetwear surge en las calles, pero entre sus orígenes se encuentras marcas de surf como Stüssy, que nació de la habilidad de Shawn Stussy como shaper de tablas. Las primeras camisetas Stüssy eran solo un modo de promocionar su marca de tablas de surf. En los ochenta podías encontrar señas de identidad del surf en series adolescentes o conciertos de Living Colour (el cantante, Corey Glover, solia usar coloridos trajes de neopreno). Los bikinis surferos ocupaban portadas de revistas ocultando (o mostrando) los cuerpos de supermodelos, jóvenes diseñadores utilizaban el neopreno de modos nunca vistos y los diseños gráficos acaparaban las tendencias.
A la hora de hablar de cambios históricos solemos buscar un momento como el identificador clave y en el caso del estilo del surf el cambio llegó con los disturbios de Los Ángeles en 1992. O al menos así lo interpreta Scott Daley, un antiguo surfista que en esas fechas era vicepresidente de Marketing de Body Glove. La imagen de la diversión y los colores brillantes perdieron peso en las calles en favor de quienes, desde el lado más oscuro de Los Ángeles, proponían algo más. La realidad, que suele dar pasos más cortos, nos dice que fue un proceso que se inicio años antes y que separó casi por completo los estilos del surf y el skate. Y así nació el streetwear.

Pero el surf no dejó de mostrar sus influencias en otros estilos y marcas, como ya había hecho cuando Nat Young modeló para Ralph Lauren en 1987, una tendencia iniciada por otro histórico de la fotografía, Bruce Weber, el primero en colocar a Laird Hamilton en un contexto de moda. Durante la siguiente década, Kelly Slater fue imagen de Versace y Buzzy Kerbox se convirtió en habitual de Ralph Lauren. Atraídos por una imagen de libertad y su aparente desdén por las apariencias, el lujo ha encontrado en el surf un agitador que se presenta puntualmente en colecciones y campañas.

En las últimas temporadas marcas como AMBUSH, Dior, Jacquemus o Palomo Spain en su colaboración con Puma han vuelto a mirar al surf. Un nuevo nivel de influencia que sumar a una relación centenaria entre el surf y el estilo.