El día de la fotografía es un buen momento para recordar la asociación de este noble arte y algunas de las mejores campañas de la historia, muchas de ellas merecen tener un lugar propio en un museo.
Algunas fotografías de Nike llegaron a los museos, gracias a uno de los artistas contemporáneos más conocidos, Jeff Koon.


Colgar una de tus obras en un museo puede ser la muestra definitiva de que tu trabajo se ha convertido en arte. Sin embargo, el artista Jeff Koons consiguió convertir un objeto presente en miles de habituaciones en piezas por las que llegan a pagarse millones de dólares.
En los años 70 y principios de los 80, Nike buscó un modo de introducir a sus deportistas como en cada hogar y lo hizo a través de posters. En lugar de centrarse en la marca, Nike presentaba a sus deportistas como superhéroes, con referencias a su estilo de juego o sus actitudes fuera de la cancha. George Gervin era Ice Man, Darryl Dawkins era Chocolate Thunder y Sidney Moncrief era Sir Sid. Era una idea de Peter Moore que convirtió las habitaciones de los adolescentes estadounidenses en campañas de Nike.

La trayectoria de Jeff Koons es distinta al resto de artistas. Sus orígenes como corredor de bolsa, antes de consagrarse al arte, siempre han creado una doble imagen de Koons, como artista y como empresario. Su utilización de elementos cotidianos fuera de su contexto y los elementos de la cultura pop lo relacionan directamente con Warhol y Duchamp. Para su primera colección, EQUILIBRIUM, Koons utilizó uno de los iconos pop del momento, los posters de Nike que se habían popularizado en los ochenta. Tras el oportuno acuerdo con Nike, Jeff Koons colocó en una galería de arte algunos de los posters que decoraban las habitaciones de los adolescentes, campañas de Nike con Ray y Gus Williams, Bobby Jones, Geirge Gervin, Moses Malone, Artis Gilmore o Darrell Griffith «Dr Dunkenstein».



Un cliché, como la relación de la sociedad afroamericana con los deportes profesionales para la movilidad social, era ahora planteada con una perspectiva distinta, ahora era el arte quien usaba a los deportistas para su propio beneficio. En la línea de Duchamp, Koons había convertido un producto popular y al alcance de todos en una obra de arte.
Las fotos de las campañas de Nike eran un objeto de la imaginería popular, una campaña publicitaria que nunca hubiera esperado participar en exposiciones artísticas. Quizás no fueran las fotos más valiosas por su calidad, pero su capacidad para convertirse en mito les han servido para situarse, inesperadamente, en los museos.
