Carhartt WIP ha trascendido sus raíces de ropa de trabajo para convertirse en un emblema de cultura global.
Su historia es una fascinante narrativa de cómo la autenticidad, la durabilidad y el diseño funcional han resonado con algunas de las subculturas más influyentes del mundo. Desde sus inicios hasta su actual impacto, exploramos cómo esta marca ha sido adoptada y moldeada por la música, el skate y la calle, un viaje impulsado por la propia cultura.

Del workwear a la Cultura Global: El Origen de Carhartt WIP
Fundada en Detroit en 1889 como marca de ropa de trabajo para trabajadores del ferrocarril, Carhartt dio un giro en Europa con Carhartt Work In Progress (WIP). Esta extensión se orientó al streetwear y la juventud, en contraste con la línea de workwear en el que se originó en Estados Unidos. Este desarrollo no fue un cambio radical sino una evolución natural que reconoció el potencial de adaptar las prendas a un mercado europeo ávido de una estética auténtica que fusionara el trabajo americano a las distintas subculturas. La filosofía de Carhartt WIP, que valora la individualidad y el trabajo en equipo, se prestaba perfectamente a las industrias creativas.

Carhartt en el Hip Hop
La relación de Carhartt con el hip hop es un claro ejemplo de cómo la cultura ha elegido la marca, y no al revés. A finales de los años 80, las prendas de Carhartt comenzaron a cobrar sentido para delincuentes urbanos y desfavorecidos que se ganaban la vida en las calles, ofrecía un look funcional e identificativo. En inviernos gélidos como los de Nueva York, Chicago y Detroit, una chaqueta duradera, forrada, hecha de lona extragruesa y equipada con amplios bolsillos, resultaba sumamente útil.
Los jóvenes vieron en esto un nuevo estilo, y a medida que adoptaban el estilo callejero, Carhartt se convirtió en una más de sus marcas. La estética que antes solo utilizaban agricultores y trabajadores de la construcción, de repente ejerció una influencia real en la moda.

Alrededor de 1990, Monica Lynch, entonces presidenta de Tommy Boy, y Albert «Albee» Ragusa, director de marketing de rap del sello, vieron el éxito de las chaquetas Carhartt en la calle y concibieron la idea de usarla como herramienta promocional. Un pedido de 800 chaquetas fue bordado con la versión de Stüssy del logotipo de Tommy Boy y se distribuyó entre amigos del sello, creando una colaboración, antes de que tal noción existiera. De repente, Carhartt era un accesorio de moda.

La adopción de la marca mostró sutiles diferencias regionales, en Nueva York preferían sus Carhartts en tonos marrón mostaza y verde cazador con pantalones anchos de pana metidos en botas Timberland, mientras que en Los Ángeles, el estilo era más parecido a las cárceles, con Carhartts en colores más oscuros y camisas abotonadas hasta el cuello. La influencia se extendió a nivel internacional, como se vio en la película francesa de culto «La Haine» (1995), donde el personaje central Hubert luce orgulloso un gorro de Carhartt.