Este año celebramos Air Max Day buscando una perspectiva distinta, poniendo en el foco en le tecnología que creó el mito; las unidades Air Max.
Nadie mejor que Martin Coste, que desde Sneakerism lanzó Airbags, un archivo de unidades de aire presentados en un estilo que nos recuerda a fósiles y piedras preciosas. Un modo distinto de aproximarnos al fenómeno Air Max que nos descubre lo nunca visto.


¿Cómo te presentarías?
Soy un artista pluridisciplinar y mi trabajo se centra principalmente en la cultura sneaker. Me gusta expresarme y cuestionar el calzado a través de pinturas en gran formato. Hace tres años creé un archivo de unidades Air que muestra las burbujas de aire de Nike. También he empezado a trabajar en proyectos de upcycling, porque quiero explorar y reutilizar partes de zapatillas: por un lado, como continuación de mi investigación; por otro, para concienciar sobre el impacto medioambiental de la moda.



Las zapatillas, y más aún las Air Max, suelen asociarse al deporte y la cultura callejera, pero tú vienes del arte y la ilustración. ¿Crees que eso influye en tu forma de verlas?
Sí, sin duda. Nací a principios de los 90, así que crecí con la cultura sneaker desde siempre. Estudiar en una escuela de arte me ayudó a explorar otros campos más allá del calzado y a comprender mejor los movimientos sociales que han dado forma a esta cultura. Siempre he sido creativo desde pequeño, multidisciplinar y curioso. Eso me llevó a desarrollar una pasión por muchas áreas: fotografía, arquitectura, dibujo, graffiti, música y cine. Mi familia tiene un cine en el sur de Francia, así que desde muy temprano estuve en contacto con imágenes, carteles, planos, narrativa y emociones. En mi práctica artística intento cuestionar el universo del calzado a través de mi prisma personal y mis influencias, tanto en mis pinturas, donde me gusta redefinir fronteras y explorar nuevas narrativas, como en el archivo de unidades de aire, que empieza ahora a tomar forma.


¿Crees que el diseño de las Air Max ha sido una forma de experimentación estética más allá de la funcionalidad?
Sí, en cierto modo, aunque ambas cosas están conectadas, porque la forma sigue a la función. Para mí, la línea Air Max siempre ha mantenido un espíritu experimental que la ha definido. Todos tenemos en mente los diseños atrevidos de algunos. Mi impresión es que los diseñadores de entonces eran más valientes y tenían más libertad para explorar ideas oscuras o poco convencionales, y que el entusiasmo por el nuevo milenio empujó a las marcas a lanzar modelos futuristas. Las marcas estaban en plena competencia y debían seguir innovando. Pero desde un punto de vista comercial, es posible que con los años la experimentación estética haya acabado imponiéndose sobre la funcionalidad, lamentablemente.



Tu serie Airbags convierte las unidades de aire en objetos casi escultóricos. ¿Cómo surgió la idea de extraer las burbujas y presentarlas como piezas independientes?
Siempre fui un entusiasta de las Air Max, y recuerdo haber visto imágenes muy raras de burbujas de aire en internet, pero sin apenas información. Un día, paseando por un mercadillo en Bruselas, encontré unas TN raras de principios de los 2000 por cinco euros. La suela se deshacía por completo y pensé que podría extraer fácilmente las unidades. Las saqué, las limpié, eliminé la espuma y la pintura. Luego las calenté con un secador y lo que apareció ante mis ojos fue mucho más de lo que esperaba: el aire era tan transparente que podía ver a través de él. Subí una foto a Instagram y generó muchísimo entusiasmo. Esa experiencia fue el punto de partida del archivo.
Consigues mostrar las Air Max, que todos hemos visto miles de veces, desde una perspectiva completamente nueva. ¿Crees que la gente las percibe diferente tras tu proyecto?
Ese es justamente el objetivo del archivo. Me gustaría que animara a la gente a interesarse más por los objetos que usa a diario y a sentir más curiosidad. En este archivo, me interesa más la producción artística que el simple coleccionismo. Reunir las burbujas como si fueran parte de una familia de microorganismos. Se ven como objetos no convencionales: microbios, órganos, micro-organismos, fósiles. Me encantaría que este archivo inspirara a tantas personas y artistas como me inspira y fascina a mí.
Clasificar las unidades de aire como si fueran fósiles o micro-organismos les da un aura casi científica. ¿Cómo definiste el enfoque visual y conceptual de Airbags?
¡Ahora hablamos! (ríe). Antes de estudiar arte cursé ciencias, y mi padre coleccionaba fósiles cuando era joven. Al mezclar diferentes fuentes de inspiración, pensé que lo mejor era presentarlas con fondo negro, para darles elegancia y hacer que parecieran flotar en el vacío, algo que tiene sentido, porque es aire. Me gusta más sugerir que mostrar. Resaltar la unidad de aire en lugar de la zapatilla completa, que todos ya conocen. Así, la zapatilla parece más singular, como si cada par tuviera alma y cobrara vida a través de sus colores, defectos y marcas.


Durante la deconstrucción de zapatillas descubriste inscripciones ocultas y colores alterados por el paso del tiempo. ¿Qué fue lo más inesperado que encontraste en ese proceso?
Casi siempre me sorprendo al abrir un par y ver una burbuja que no había encontrado antes. Una que me impactó fue la Air Max Plus 5, con su burbuja tubular en el talón, burbuja en el antepié y un diseño muy particular. O, más recientemente, las Air Perrish, con burbujas que parecen huesos tallados a mano. Y las Air Max Plata, con una burbuja muy extraña, como sacada de Men in Black. Pero el proceso lleva mucho tiempo: paso horas, incluso días, limpiándolas del todo. A veces, al extraerlas, están rotas, así que la sorpresa no siempre es buena…
¿Hay alguna unidad de aire que te haya fascinado especialmente, por su diseño, rareza o historia?
Sí, sin duda. Las Air Max 2001 son mi orgullo como fan de la ciencia ficción. La burbuja tubular del talón es increíble. Me encanta ese par, su diseño atrevido que parece una nave espacial, la forma en que fue fabricado… ¡un auténtico OVNI!


Has hablado de cómo las zapatillas han pasado de ser ropa deportiva a convertirse en objetos de culto. ¿Cómo ves el futuro del coleccionismo y la reinterpretación artística?
No soy coleccionista, pero estoy convencido de que la cultura sneaker seguirá evolucionando, mezclando materiales nuevos, diseños antiguos y objetos cotidianos que nos inspiran. Como están en el cruce entre arquitectura, ciencia, deporte, música y temas sociales, la inspiración siempre será inagotable. Siempre surgirán nuevas propuestas, y cada generación las reinterpretará con sus propios códigos, supongo.
Después de explorar las Air Max desde una perspectiva casi arqueológica, ¿ha cambiado tu percepción de estas zapatillas?
No sé si mi visión ha cambiado del todo, pero sí que ahora, cuando veo un modelo raro, me pregunto qué tipo de burbuja lleva y si ya la tengo archivada o no. También me impulsa a seguir buscando nuevas formas y colores para crear composiciones visuales con unidades de aire.


¿Cuál es tu próximo proyecto?
Todavía tengo muchos trabajos en curso. El próximo gran reto para mí es el upcycling. Tengo demasiadas ideas: quiero reutilizar uppers antiguos y piezas de Air Max para crear ropa y accesorios que se puedan llevar. También quiero continuar con el archivo, pero dando visibilidad a otras marcas como adidas, Reebok o Puma, especialmente entre 1990 y 2000. Me interesa explorar y deconstruir tecnologías como las Pump o el sistema Disc de Puma, y mostrar lo que hay dentro. También tengo algunas ideas de pintura, pero prefiero mantenerlas en silencio… por ahora no hay nada concreto.
En FOOTDISTRICT te recomendamos celebrar Air Max Day conociendo la evolución de sus diseños, ya sea desde dentro con Nike Air Bags o desde fuera con nuestra selección especial.


