La historia de la prohibición de las primeras zapatillas de Jordan es quizás la historia más contada dentro del universo de las zapatillas. Precisamente por eso tiene tantas versiones, que se van actualizando, como lo hacen algunas narraciones clásicas, con nuevos descubrimientos.


Entre las distintas teorías, todas están de acuerdo en un punto: la relevancia cultural de aquella prohibición. Una relevancia desproporcionada para una zapatilla que no llegó a usarse en ningún partido oficial, ya que la prohibición de los colores se originó en un partido en pretemporada y Michael solo llegó a usar las Jordan 1 en el concurso de mates del All Star de 1985. Suficiente para que Michael demostrara sus habilidades y para que las zapatillas prohibidas pudieran brillar. Porque más que su importancia en la cancha, lo relevante es el impacto que tuvo, y sigue teniendo, aquel primer lanzamiento.
La rápida respuesta de Nike a la prohibición de los colores que contravenían la regla de uniformidad de la NBA, fue un anuncio que se convirtió instantáneamente en una leyenda. “Nadie puede prohibirte usarlas” era un lema perfecto, aunque en ese momento no había una prohibición expresa. El único aviso por escrito del que hay constancia se firmó en febrero de 1985 y hacía referencia los partidos jugados “alrededor del 18 de octubre”. Ese día los Bulls se enfrentaron a los Knicks en el Madison Square Garden, un lugar en el que es complicado que se pierda algún detalle. Una curiosidad, aunque la alianza entre Michael Jordan y Nike se cerró durante el verano de 1984, la firma oficial del primer contrato fue el 24 de octubre. Es decir, cuando Michael impactó en la NBA con su primer prototipo de Jordan 1 “Banned”, aun no formaba parte oficialmente de Nike.

El anuncio apareció en las pantallas estadounidenses meses antes de que las Air Jordan 1 llegaran a las tiendas, primero en algunas grandes ciudades y más tarde en un mercado masivo. La demanda creada fue mucho mayor que la capacidad de Nike para fabricar zapatillas, lo que creó un escenario completamente nuevo. Ese tiempo sirvió a las tiendas para subir sus apuestas, que en ocasiones llegaron a multiplicar por diez sus pedidos iniciales.
Sin pretenderlo, Jordan había creado un nuevo concepto, que sería imitado durante las próximas décadas, con una fecha fija de lanzamiento. Y por supuesto, la misma idea de prohibición también ha sido imitada.


El éxito de aquella primera Jordan abrió el camino para desarrollar una historia que Nike había propuesto desde el primer momento, una evolución que implicaba colecciones completas, diferentes diseños cada temporada e incluso la creación de una marca propia. Todo a partir de una prohibición y la participación del mejor jugador de todos los tiempos, claro.