Hubo un tiempo en el que la calle, the street, era un espacio de convivencia en el que la comunidad, el barrio, the hood, se reunía para realizar actividades en común. Dentro de ese espacio había un lugar en el que se fraguó el estilo actual: las canchas de baloncesto callejeras. Un territorio en el que adidas siempre ha estado presente.
¿Quién no se ha acercado algún día a esas canastas de asfalto u hormigón que hay por su barrio o alrededores? Habrá quien lo haya hecho con mayor o menor fortuna, dependiendo de habilidades y puntería. Pero lo que está claro es que durante los 70 y 80 el imaginario colectivo se nutrió de las cosas que pasaban allí.
Los inicios de los inicios
Vivir esa época debió ser surrealista: viajar al Nueva York de los 70 y llegar a Rucker Park, Harlem, uno de los templos del baloncesto callejero, y encontrarse allí a Kareem Abdul-Jabbar, uno de los primeros jugadores con su propia signature, jugando con sus adidas; ese mismo Kareem que consiguió una alfombra por aguantar en Aterriza como puedas a un niño recriminándole que no defiende nunca, según dice su padre.

Las canchas reunían en su momento a la vanguardia, a las y los influencers de la época. En un mundo en el que la única conexión global eran la radio y la televisión, el status en esas pistas callejeras lo marcaba la verdadera exclusividad.
Las adidas Pro Model fueron las primeras zapatillas de baloncesto en recibir un material tan lujoso como el cuero. Desde entonces, se ha ido incorporando en muchos más modelos, pero debió ser un absoluto shock encontrarse a una leyenda del baloncesto como Joe Hammond en Rucker Park con esas zapatillas. Una locura.
Un impacto mucho mayor lo causaron las adidas Superstar, unas zapatillas también conocidas como The Shells, por su empeine de goma que permitía una mayor protección para los jugadores, especialmente importante para los pivots jugando en la zona dado que evitaban así que los pisotones les hicieran mayor daño.
La época de los iconos
De hecho, las adidas Superstar se convirtieron en icono del hip hop de la mano de RunDMC e iban añadiendo mejoras como la reducción del empeine de goma a la puntera, consiguiendo así mejorar la flexión y ser más cómodas.
Pero los 80 estaban encima y la gente quería mucho más. Más sujeción del tobillo o en el empeine, mejor soporte del arco del pie, más amortiguación…
Con esa lista de innovaciones, adidas sacó lo mejor de su catálogo para dar lugar a clásicos como Top Ten, Forum, Rivalry o Conductor; zapatillas cargadas de tecnología y estilo, y calzadas por nombres como Luke Walton o Pat Ewing.

Justamente, las adidas Rivalry salieron en muchos colores, siendo una de las primeras zapatillas de baloncesto que cada jugador podía conseguir fiel a su estilo. Y vuelven esta temporada para ser uno de los modelos de referencia que no pueden faltar en tu armario.
Y el estilo fuera de la pista
No podemos olvidar que las pistas callejeras eran un lugar de encuentro de la comunidad. Y, como tal, pronto alcanzarían el status de pasarela. B-boys, breakdancers, amantes del baloncesto o cualquier persona curiosa que pasara por allí iría siempre con sus mejores galas.
Por eso era muy habitual encontrar alrededor de las canchas de baloncesto, e incluso dentro, modelos como las Nastase o las Stan Smith, ya que el tenis es uno de los deportes que más estilo marcó en la época.

Las adidas Campus son otro ejemplo que va más allá del deporte: una zapatilla baja creada para el baloncesto que acabó siendo una de las favoritas del breakdance y el skate, por su versatilidad, ligereza y comodidad.
Para esta temporada, adidas Originals nos traerá muchas novedades relacionadas con el baloncesto más auténtico y retro. Presta atención a nuestras redes sociales o suscríbete a nuestra newsletter para recibir todas las novedades que iremos anunciando.