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Al introducir en el cuadro de búsqueda las palabras “director creativo” asociadas a “moda”, Google escupe cerca de 17 millones de resultados. A continuación, algunas conclusiones (y varias preguntas) para arrojar algo de luz al cargo más famoso de la industria.
Un director creativo es un diseñador, pero puede no serlo
A los diseñadores empezó a llamárseles directores creativos entre los últimos 90 y primeros 2000, cuando se formaron los grandes conglomerados del lujo. ¿Por qué? Porque la historia, la parte legendaria de las firmas, necesitaba adaptarse al presente (contar en sus filas con gente que estuviese viva y coleando a la que otorgarle el título de visionarios de la modernidad) para ser atractiva a ojos del consumidor. Los ejecutivos finalizaron los contratos de licencias bajo los que se producían corbatas, lencería o vajillas con sus nombres a lo largo y ancho del planeta, y pasaron a producir los mismos productos directamente. Al eliminar los intermediarios no solo consiguieron controlar el producto, también a llevarse todos los beneficios. Los diseñadores de esta nueva era debían supervisar toda esa oferta además de las colecciones que se veían sobre la pasarela. Es curioso que, siendo uno de los mejores ejemplos para ilustrar este cambio, en el momento de despedir a John Galliano en 2011 LVMH se refiriese al de Gibraltar como diseñador de Dior en lugar de director creativo. O no. Hoy se espera que un director creativo supervise la estrategia de marketing y comunicación, desde el feed de Instagram hasta la celebrity que lleva su bolso, desde el aspecto de las tiendas a las colaboraciones. En resumen: su día a día poco tiene que ver con sentarse a bocetar.

Un director creativo puede ser un director artístico
¿Cuál es la diferencia? Que la segunda suena mejor que la primera.
Un director creativo es un personaje en la narrativa de una marca
En esto también hay tendencias. Hubo un tiempo en el que lo que se llevaba era que tu director creativo fuese de origen humilde, porque así tenía una historia de superación que contar. Ahora se lleva que tu director creativo haya trabajado durante años en la sombra. Alessandro Michele, que pasó en Gucci más de una década antes de ser nombrado director creativo de la firma, es un buen ejemplo. No es el único “segundo” que ha dado un paso al frente en los últimos años: Daniel Lee y Matthieu Blazy trabajaron con Phoebe Philo; Pieter Mulier con Raf Simons.

Un director creativo es experto en el espíritu de su tiempo
¿Qué significa esto? Que tiene que ser capaz de predecir lo que nos va a gustar y lo que vamos a necesitar. Una forma de don de la oportunidad, de estar en el lugar indicado en el momento adecuado. Jacquemus lo hizo cuando reconoció en Instagram la plataforma para lanzar su firma, Coco Chanel también al entender que tocaba liberar a las mujeres de las constricciones de la vestimenta de la Belle Époque. Las marcas esperan que sus directores creativos tengan una visión única y que sepan alinearla con los requerimientos de esas marcas, como Jonathan Anderson en Loewe. Que mantengan la coherencia a la vez que aumentan las ventas. A veces se busca una revolución (léase lo que hizo Tom Ford en Gucci), y otras sólo una evolución (como el capítulo de Frida Giannini en la misma casa).

Un director creativo dirige a un equipo
Elige sus miembros y supervisa, aprueba y gestiona el trabajo de empleados y colaboradores. En otras palabras: el director creativo no firma el bolso de la temporada. Ahora que las marcas se han acostumbrado a hablar (a su manera) de transparencia a propósito de la sostenibilidad, no parece un mal momento para ser también transparentes respecto a quienes conforman sus equipos. Louis Vuitton, por ejemplo, lo está haciendo con Johnny Coca, que dirige la división de marroquinería femenina de la firma.
Un director creativo es material de titulares
Para muestra, un botón: Rochas generó cientos de noticias con el nombramiento de Charles de Vilmorin en febrero de 2021. Era joven (24 años), tenía talento y estaba ligado a la maison, ya que su abuela había sido amiga de Hélène Rochas. Leer todas las apariciones de prensa que tuvo la firma en esos primeros días requiere más tiempo que el que de Vilmorin ha pasado en Rochas. Trece meses después la casa decidía no renovar su contrato.

Un director creativo es, a juzgar por los números, un hombre
De hecho, cuando nombran directora creativa a una mujer también genera titulares. Que corriesen ríos de tinta con la excusa de que Clare Waight Keller fuese la primera directora artística de Givenchy no impidió que quien la sustituyese fuese un hombre. En En lugar de hacer un repaso por casas y firmas, vamos al origen del asunto. París, mediados del siglo XX. Cuando el empresario algodonero Marcel Boussac invirtió 60 millones de francos en Christian Dior en 1946, se separó por completo la figura del diseñador y la figura del empresario. Los hombres adinerados que estaban dispuestos a invertir en firmas de moda preferían jugarse el capital en manos de otros hombres -por considerarlos menos emocionales y más estables-, que en manos de mujeres. Y de aquellos polvos, estos lodos.
Un director creativo es un nombre conocido, pero puede no serlo
¿Te suena Jess Lomax? Aunque Calvin Klein decidió no seguir haciendo colecciones de gama alta tras la partida de Raf Simons, Lomax es directora de diseño de la firma desde 2020 y ha firmado, entre otras cosas, los looks que llevaron Brittney Griner y su mujer Cherelle Griner en la última gala del MET. Antes había sido directora creativa de sportswear de mujer en Nike. ¿Conclusión? Que no los veas no significa que no estén.

Un director creativo es cabeza de turco
La mayoría de las compañías (sean de moda o no) siguen la lógica de la responsabilidad asociada con el cargo. A mayor cargo, mayor responsabilidad. La cuestión es que en las firmas de moda (especialmente en las que forman parte de un gran grupo) el cargo más alto no es el director creativo, hay muchas otras personas que forman parte de la toma de decisiones. La responsabilidad de la multiplicación de escándalos en Balenciaga no es sólo de Demna, aunque si acaba rodando alguna cabeza probablemente será la suya. Esta idea también se extrapola a las ventas. Hubo un tiempo en el que los directores creativos podían permitirse trabajar bajo el método ensayo-error, tenían cierto margen para testar su visión en el mercado. En la era de la instantaneidad el despido no debería ser entendido por el director creativo como fracaso, simplemente como feedback.
Un director creativo es alguien a quien se deja ir
En el mundo de los eufemismos “dejar ir” es el rey. No le has dejado ir, le has despedido. Los motivos de despido pueden ser muchos y muy variados. A Josephus Thimister, director creativo de Balenciaga entre 1991 y 1996, le “dejaron ir” porque el volumen de la actuación musical en directo que acompañó su desfile Otoño/Invierno 97 estaba demasiado alto.

Un director creativo es alguien que se va
Y a veces no vuelve. Como Hannah MacGibbon, que antes de decir adiós a Chloé la puso a bailar al ritmo de la estética de los setenta que todavía corea. Desde 2011 tiene su propia agencia de consultoría. Más recientemente, Tom Ford el hombre se ha despedido de Tom Ford la firma para dedicarse a la dirección de cine. Todo el mundo tiene derecho a cansarse del teatro de la moda.
