En las últimas cinco décadas, correr ha creado un estilo propio que evolucionaba siguiendo los avances tecnológicos. Ahora da el salto al lifestyle.

El estilo y el running
Desde el primer gran boom del running en los años 70, el estilo de los corredores ha influido de un modo u otro en las tendencias. Diseños creados para el rendimiento que supieron adaptar sus líneas para convertirse en trends más allá de su funcionalidad original. El uso de zapatillas deportivas en otros contextos, por ejemplo, está relacionado con la comodidad de los modelos de running, que llenaron las calles de adidas SL72, Oregon o New York. El chándal también siguió el mismo sendero. Durante los años ochenta, el uso de la licra y los colores brillantes surgió en contextos deportivos antes de dar el salto a la moda. Por supuesto, la influencia también llegaba en el camino opuesto, runners adoptaban el glam o los colores neón de cada época.

Correr como un evento social
En los últimos años, el running se ha olvidado de las clásicas referencias a la soledad, ahora correr es un evento social y proliferan clubs de corredores convertidos en auténticos puntos de encuentro para la comunidad. Lo que una vez fue un ejercicio solitario, es ahora una actividad colectiva con su propio vocabulario, sus normas y un estilo bien definido. Tanto que compite con la escalada en relevar al streetwear como tendencia. El skate o el baloncesto, que en otros momentos han sido claves para la recuperación de subculturas, dejan paso al running, que se inspira en movimientos aparentemente antagónicos y salta de la tecnología al punk, del asfalto al trail, de la intimidad a las redes sociales.

Al igual que ha ocurrido en los últimos años con el streetwear, las marcas de running se han dado a conocer a través de colaboraciones, Satisfy con Oakley y Crocs, Noah con Tracksmith o Hermanos Koumori con adidas.
La revolución del carbono
La revolución del carbono, una revolución como pocas veces se vive en el alto rendimiento, puso el foco en las zapatillas de running que viven una gloriosa juventud y comienzan a conquistar terrenos alejados de los cronómetros. A nadie sorprendió que Pharrell Williams llevara unas Adidas Adizero Adios Pro Evo en su relevo olímpico o que Wales Bonner recuperara antiguas Adizero del archivo de adidas para sus colecciones, presentadas además por atletas etíopes.

La vuelta de las Adizero PR, una zapatilla diseñada para derribar récords y lanzada originalmente en Japón sirve también como punto de partida para las adidas Adizero Aruku. Una silueta anticipada por el rapero Gunnar, con líneas que la enlazan con una de las sagas más exitosas, las Adizero creadas por Toshiaki Omori.
Un estilo que ha saltado definitivamente del deporte al lifestyle y que promete convertirse en una tendencia en los próximos meses y que seguiremos muy de cerca en FOOTDISTRICT.