De un tiempo a esta parte, el término “metaverso” se ha instalado en el vocabulario cotidiano sin saber aún su alcance real o la forma en la que se implantará de manera completa en nuestro día a día. Una cosa está clara: el mundo de la moda es el que parece que, al menos en un primer momento, se llevará el gato al agua.
Metaverso. Para unos, un término atractivo, lleno de posibilidades, y un salto adelante en la evolución del concepto mismo de internet. Para otros, una burbuja hinchada en exceso; una gran columna de humo a la venta destinada a la recaudación inmisericorde. Sea como sea, y aún sin poder disfrutar del todo de las mieles prometidas por Meta -antigua Facebook, y una de las compañías que más medios y ganas le está poniendo al asunto, Zuckerberg mediante-, si hay una industria que parece tomar la delantera en cuestiones metaversales es la de la moda.

Y no lo decimos nosotros, sino los datos. Según un estudio de la Federación Alemana de Economía Digital (BVDW), una de cada tres compañías planea invertir a corto plazo en proyectos relacionados con el metaverso. ¿Adivináis a qué ámbito pertenece la mayoría? Exacto. Además, en dicho estudio, el 82% de los 111 especialistas consultados considera que el sector de la moda tiene las de ganar en lo que a desarrollo de mundos virtuales propios o acciones asociadas se refiere.
Algo que no es de extrañar cuando Gucci ha establecido un espacio permanente en Roblox en el que vender prendas virtuales en forma de NFTs, o marcas como Tommy Hilfiger se han lanzado a la celebración de desfiles híbridos en la última Semana de la Moda de Nueva York. Se está tejiendo algo grande.
Pero… ¿Qué es el metaverso?
Vayamos por partes y supongamos que eres una de esas personas que no sabe de qué hablamos, y términos como NFT, avatar o web 3.0 te suenan términos pertenecientes a un lenguaje extraterrestre. La teoría nos dice que el metaverso es un mundo o espacio virtual, al que podremos conectarnos usando gafas de realidad virtual y otro tipo de dispositivos, y dentro del cual es posible la interacción con el entorno de la misma manera que lo hacemos en el plano físico.
Si lo que estás leyendo te suena es normal: llevamos años consumiendo historia sobre universos virtuales en el cine –Ready Player One, Tron-, la literatura – Neuromante de William Gibson, Snow Crash de Neal Stephenson- o el mundo de los videojuegos. Es quizá este último terreno el más familiarizado con conceptos como la creación de avatares y el -relativo- libre albedrío en espacios digitales creados por el hombre en los que explorar e interactuar con otros jugadores durante la partida.

La diferencia principal con respecto a un videojuego radica en que el metaverso se plantea como algo más que una actividad lúdica, siendo un lugar en el que pasaremos tanto o más tiempo que en el plano físico. En el papel, la idea es que podamos “hacer vida” dentro de los distintos -centenares, miles- de mundos virtuales interconectados entre sí, creados por las compañías tecnológicas más importantes a nivel global.
La proyección y el esfuerzo -económico y tecnológico- que compañías como Meta, Microsoft o Nvidia están dedicando al diseño y desarrollo de lo que será el metaverso lo distancian del mundo de los videojuegos. Inversiones estratosféricas con la vista puesta en la consecución de un objetivo que, al menos por el momento, nos sigue pareciendo más un sueño que una realidad.
The Place To Be para marcas y creadores de tendencias
Como comentábamos al principio de este artículo, el sector de la moda es uno de los primeros que se está beneficiando de las posibilidades -aún discretas y limitadas- que ofrece el metaverso.
Y es que, si hacemos caso a las previsiones de analistas y voces expertas, para 2025 ya podremos disfrutar de muchas de las actividades cotidianas que realizamos en el mundo real dentro del virtual. Acciones como trabajar, comprar un terreno, construir una casa, pasear, ir al cine o a un concierto… y, por supuesto, ir de tiendas.

Si el avatar que crearemos para entrar en los futuros espacios digitales es un reflejo de quiénes somos, es normal que -también- nos expresemos y comuniquemos a través nuestro estilo y forma de vestir. Y, al igual que en el mundo real, podremos decidir si usar prendas virtuales random y al alcance de todos, o artículos únicos y exclusivos de las firmas más top del mundo en formato NFT. Las posibilidades son inmensas y las mentes pensantes del sector de la moda y el lujo lo saben.
Sneakers virtuales y digital high-end fashion
La relativa facilidad a la hora de introducirse en entornos virtuales -debido a la naturaleza de su producto- ha potenciado el hecho de que numerosas marcas y compañías dedicadas al sector textil y el retail hayan sido punta de lanza en lo que al mundo del metaverso se refiere.
Marcas como Balenciaga, que comenzó a comercializar skins -aspecto de un avatar en la jerga gamer– en el videojuego Fortnite y presentó su colección FW21 en su propio juego: Afterworld. Ralph Lauren o Nike presumen de sus respectivos espacios -tienda en el caso de la firma del diseñador neoyorkino, zona de minijuegos relacionados con el deporte, la cultura y los productos de la marca de Oregon- en Roblox, la plataforma de creación de mundos virtuales. O la todopoderosa Inditex, y sus colecciones en la app Zepeto -Zara- y espacios digitales explorables propios -Pull&Bear-.

Pero hay más. Además de Nike -que en abril de este año adquirió la compañía de sneakers digitales RTFKT para afianzar su posición en el sector-, marcas como adidas vistiendo a los avatares a la exclusiva serie de NFTs Bored Ape Yacht Club y desarrollando su propio espacio en The Sandbox, o Reebok lanzando una edición limitada del modelo X NST2 de zapatillas -que alcanzaron precios astronómicos en la reventa- ejemplifican el interés creciente de la industria.

Un futuro virtual para un negocio muy tangible
No hay duda de que el metaverso y todo lo que lo rodea ocupa un lugar destacado en las estrategias a medio y largo plazo de cualquier compañía que se precie. Y no es para menos porque, lejos de ser una burbuja o una tendencia pasajera, se estima que en 2030 la industria de la moda y el lujo generará unos beneficios de 50.000 millones de dólares. Cifras astronómicas que nos aseguran que, en muy poco tiempo, compraremos nuestras prendas y zapatillas favoritas en tu tienda habitual en el metaverso, e iremos juntos a un festival o club a lucir nuestro outfit sin movernos de casa. El futuro será virtual o no será.
FOTO DE PORTADA: GQ