Los 90 están de moda. O más bien, nunca dejaron de estarlo. Porque tras más de 20 años del término de una de las décadas más cruciales en la historia contemporánea, el estilo y la influencia del tiempo que vio nacer el grunge, el rap o la música electrónica no solo no desaparecen, sino que continúan creciendo y afianzándose en el imaginario colectivo.

La época que cambió al mundo
La década de los 90 supuso el principio y el fin de muchas cosas: el término de la Guerra Fría, la llegada de internet a nuestras vidas, el nacimiento de nuevos y excitantes estilos musicales, la desaparición de otros, el surgimiento de una conciencia ecológica más fuerte… Cambios que inevitablemente se vieron reflejados en la manera en que nos mostramos al mundo: nuestra ropa.

La explosión de las subculturas
En medio de este terremoto social, político y cultural, tuvo lugar un fenómeno juvenil que si bien no nació durante dicha década, sí alcanzó su pico más alto durante los 90: las subculturas.

Concentrados en las grandes urbes, jóvenes de todo el planeta acentuaban hasta el extremo sus gustos, su ideología o su pertenencia a un grupo o tribu urbana determinada como forma de afirmación de la propia identidad en un mundo que empezaba a globalizarse sin parar. Y, por supuesto, esto se reflejaba en la ropa que vestían.
El estilo como seña de identidad
De esta manera, y ajenas a las pasarelas y al circo de la moda internacional, las distintas subculturas asociadas a movimientos juveniles, estilos musicales y lifestyles alternativos comenzaron a dejar su impronta en su manera de vestir, permeando poco a poco en el resto de la sociedad y comenzando a llamar la atención de diseñadores y gurús del estilo por igual.

Así, clásicos como las cazadoras vaqueras o los chalecos de Levi ‘s eran rescatados por enésima vez mientras que otras, tradicionalmente asociadas a clases sociales más elevadas, comenzaron a ser vistas en la calle, combinadas con prendas más casuales, como las chaquetas tipo Harrington de marcas como Baracuta. Al mismo tiempo, el utilitarismo -más propio del workwear de Carhartt o la ropa de corte militar- saltó al mainstream a través de chalecos, bombers y pantalones cargo; y la ropa y el equipamiento deportivo y outdoor pasó del gimnasio a los clubs de techno y los soundsystems de hip hop. Nike y adidas reinaban, pero nuevos players como New Balance o Asics entraban en el juego. La locura por el skate, el streetwear y los sneakers no había hecho más que empezar.
La década eterna
21 años después del término del S.XX, seguimos anclados a los 90. Al menos, estilísticamente hablando. Porque no hay temporada que magazines de moda y revistas de tendencias de todo el mundo anuncien a los cuatro vientos que “los 90 están de vuelta”. Los 90, su estilo y su forma de entender el estilo nunca se fueron. Solo tienes que darte una vuelta por el centro de tu ciudad para comprobarlo.