Hoy en día, el hecho de que un artista colabore con una marca es algo cotidiano. Sin embargo, no siempre ha sido así. La unión entre adidas Run-DMC marcó un antes y un después en la historia al convertirse en el primer patrocinio de una marca deportiva a un grupo musical.

Cuando Run-DMC sacó su primera canción en el año 83, la Superstar de adidas era una zapatilla de baloncesto de 1970 que competía por dominar la cancha contra las All Star de Converse. Lo cierto es que la Superstar, tal y como la conocemos ahora, nace de la Supergrip. Creado en torno a 1965, este fue supuestamente el primer par de zapatillas de baloncesto de adidas.
Todo cambió cuando Run-DMC revolucionó el panorama al declarar abiertamente su lealtad hacia las Superstar a través de una canción: “My Adidas”.

El tema surge como respuesta a un poema a un médico de su barrio. El doctor Deas, que trabajaba en el Jamaica Hospital Medical Center de Queens, estaba cansado de la delincuencia que vivía a diario, y por eso decidió plasmarlo en un poema. En él, criminalizaba las zapatillas en general, especialmente las que no llevaban cordones — como guiño a los presos —, los vaqueros Lee negros, las gafas Cazal y las cadenas.
El poema titulado “Felon Sneakers” se acabó convirtiendo en una canción de rap. Justo un año después, Run-DMC lanzó el tema “My Adidas” como protesta. El objetivo era reivindicar que las adidas eran una forma de expresión y que tenían una connotación positiva.
El brutal éxito de “My Adidas” rápidamente llamó la atención de la compañía. Sus ventas aumentaron considerablemente sin ninguna explicación aparente — o al menos que ellos conocieran. “Adidas tenía a un tipo en Los Ángeles que se llamaba Angelo Anastasio que estaba al día del pop, el rock, la escena de los clubes, los atletas, los diseñadores…”, recuerda DMC. “Un día le había escuchado a alguien Run-DMC, a lo que él contestó, ‘¿Qué es Run-DMC? ¿Qué es eso de la música rap?’. Cuando lo escuchó entendió lo que habíamos hecho”.

Angelo Anastasio se trasladó de Los Ángeles a Nueva York para asistir al concierto de Run-DMC en el Madison Square Garden. Allí, Darryl DMC McDaniels pidió a sus fans que se quitaran sus zapatillas y las levantasen. Casi 40.000 personas se descalzaron y comenzó a sonar “My Adidas”. En cuanto Anastasio regresó a LA y contó lo que había visto y sentido, sus superiores lo enviaron a Alemania para hablar con la familia Dassler, propietaria de la marca.
Poco después, tanto la familia Dassler como los responsables de adidas tomaron una decisión que marcaría la historia: patrocinar a Run-DMC. Además de este contrato millonario, también diseñaron una línea de ropa con el logo del grupo y unas adidas Superstar.

Ahora, con motivo del cincuenta aniversario de la Superstar, adidas ha decidido lanzar unas Superstar DMC de edición limitada en honor al grupo. Ya están disponibles en nuestro catálogo.
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