Es uno de los artistas más cotizados de la historia y se ha convertido en un símbolo de culto en el mundo del arte. A pesar de todo lo que se ha investigado sobre él, el mito de Jean-Michel Basquiat es tan apasionante que siempre es buen momento para volver a hacer un breve repaso por su vida y obra.

Las obras de Basquiat hablaban, o más bien gritaban, en una continua protesta contra el racismo y el capitalismo. Le bastaron apenas siete años para completar una colección de arte que ha batido récord de subastas. El óleo del cráneo negro, conocido como Untitled Head ya que ni siquiera recibió título, alcanzó 110,5 millones de dólares en Sotheby’s y fue vendido en apenas diez minutos. Se trata de la pintura más cara de un artista negro. Y es que en Basquiat se dan tres factores clave que hacen despegar la obra de un artista. Una vida difícil, una colección muy limitada y, por supuesto, un talento desenfrenado.

Artista y mito
Esa vida difícil acabó con él a los 27 años. Basquiat fue hallado muerto por sobredosis tras evidentes abusos con la heroína, y poco tiempo después sus pinturas habían multiplicado su valor en el mercado. Aún así, tuvo la suerte de conocer el éxito en vida, y no solo con el óleo. Fue grafitero, DJ, dibujante de cómics (¡vendió una exposición completa a los 21 años!), protagonista de la película Downtown 91 de Edo Bertoglio y miembro de su propia banda de música llamada Gray. También compartió espacio con Fab Five Freddy, apareció en el videoclip Rapture de Blondie o en el programa de televisión TV Party; entre otros juegos de tira y afloja constantes entre el mainstream y el underground. Basquiat era una mezcla de barrio bajo y glamour que capturó las miradas y los focos de toda una época. Era más que un pintor y más que un mito cultural: era un artista. Pero fue el pincel el instrumento con el que creó su propio lenguaje. Un mix de estética collage, arte tribal, referentes como Pollock o Picasso y ácidas críticas a la hipocresía de la sociedad.

Polémico y excéntrico
Fue pareja de Madonna y se codeó con David Bowie, pero su vínculo principal fue con Andy Warhol. Amigo y discípulo del maestro del pop art, ambos mantuvieron una relación intensa que fue más allá de los proyectos artísticos que desarrollaban juntos. Por aquel entonces Basquiat dejó de firmar con su primer seudónimo ‘SAMO’ (acrónimo de Same Old Shit) y su pintura ya estaba recibiendo la atención de toda la escena artística. Excéntrico y polémico, Jean-Michel Basquiat fue parte de esa última generación de artistas de Nueva York que dieron forma a todo un movimiento que llevaba años gestionándose. Miembro de un imaginario donde el expresionismo abstracto, los clubes de música, y el hip hop afroamericano, entre otros lenguajes y escenarios, sirvieron de referencia para un arte nuevo y rupturista.


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