La estética outdoor se ha convertido en una de las referencias más potentes en el streetwear de nuestro tiempo. Nos acordonamos botines trail enfundados en un abrigo acolchado diseñado para las montañas nevadas, con riñoneras de excursionista y gafas de sol de ciclismo al aire libre. Su asentamiento en la moda urbana es imparable y ubicuo, y desde hace ya un tiempo estamos viviendo (y disfrutando) uno de los revival más comentados. Bienvenido al retorno del polar fleece.

El polar fleece o forro polar ha sido siempre una prenda imprescindible para senderistas y fanáticos de las actividades de naturaleza. En la calle y el día a día, estaba reservado para planes domingueros, bastante prejuzgado por la moda reinante y señalado como una prenda demasiado old fashioned. Ahora, el giro ha sido radical. El polar fleece ha sido interpretado por multitud de retailers, pero también por potencias sportswear y por firmas de alta costura.
La prenda ha seguido la naturaleza de los ciclos que estamos viviendo, con piezas que estaban relegadas a la oscuridad del armario de nuestros padres desde los años 80 y han pasado a la escena urbana más exigente de nuestro tiempo. Una demostración más de la transgresión que el streetwear ha provocado en las barreras entre moda y deporte. Acogemos lo técnico y lo atlético con los brazos abiertos, y no podemos más que agradecerlo: las piezas de esta categoría siempre han perseguido la funcionalidad, el confort y la protección, y si podemos aplicarlas a nuestros outfits de diario tenemos una fusión perfecta entre diseño y practicidad. Comodidad y estilo. El polar fleece es suave, agradable y cálido, con todas las características que buscamos en una prenda de abrigo de invierno.

El origen del polar fleece lo encontramos allá por finales de la década de los 70. Patagonia y Malden Mills (Polartec) se unían para lanzar este material. Los ingredientes eran perfectos y el éxito estaba asegurado. Una prenda cómoda, ligera, cálida, fácil de limpiar y de combinar, holgada y versátil. Inicialmente llamado Synchilla y más tarde Fleece, el material acabó por convertirse en uno de los distintivos de Patagonia. De hecho, la marca no es un referente en esta prenda por haberse sumado magistralmente a la tendencia, sino por haber creado la original, y por no haber dejado de fabricarla nunca. También Columbia, entre otras marcas outdoor, son algunas de las principales firmas que inevitablemente asociamos al forro polar.

Quienes sí se han sumado son casas high fashion como Balenciaga o Lanvin y generalistas como Uniqlo. Del polar fleece encontramos versiones exclusivas, premium y de precios muy elevados. También encontramos montones en las estanterías de una tienda cualquiera en el centro de la ciudad. Hay un polar fleece para cada target, porque no parece haber ningún tipo de público que le haya hecho ascos a esta tendencia. Es curioso que, aun siendo una prenda de un aspecto poco elaborado, demasiado effortless y con una estética que queda en segundo plano frente a la utilidad, diferentes artistas de música, figuras importantes de la moda o referentes de la escena ya han escogido sus polar fleece y los han exhibido con orgullo. Lo cierto es que, visto el auge del Y2K y de los looks de barrio, es innegable que el feísmo está en su mejor momento.
En Foot District, ponemos a tu alcance las prendas polar fleece que mejor encarnan su comeback, fieles a su esencia retro y modernizadas con nuevos patrones, estilos y diseños. Ríndete al clasicismo de Columbia, al espíritu vintage de The North Face o a la elegancia de Aimé Leon Dore. En nuestra tienda de forros polares encontrarás una selección cuidada que abarca diferentes estilos para ofrecerte justo lo que necesitas.