El punto intermedio entre París y Tokio es, según la fórmula de Haversine, Krasnoyarsk, en el centro de Siberia. Si preguntamos a Vanessa o Damien, nos dirán que es Madrid. A menos que tomes la geolocalización como una disciplina sagrada, podríamos estar de acuerdo en que, para la historia de Damien y Vanessa, Madrid está entre París y Tokio.


La historia de Damien y las zapatillas comienza como la de todos los chavales en los ochenta, en las calles, con algo de música y skate. En su caso, quizás las influencias francesas de la familia le llevaban a simpatizar con unas referencias que solo el tiempo colocó en un lugar a la vista de todos. Pero entre charlas en la plaza, skates y Jordans, podría decirse que su historia comenzó en el mismo lugar que toda una generación. Pero siguió por nuevos caminos.



Lo que no hizo nadie de esa generación es crear marcas que se convertían en fenómenos locales y fundar la primera gran tienda de zapatillas en Madrid, entendiendo las zapatillas tal y como hoy las entendemos. De Gamba Sneakers quedó más su influencia que su recuerdo, como suele ocurrir en cualquier adelantado a su tiempo. Si a eso le sumas la participación de Damien como Fashion Editor en algunos de los primeros blogs, damos con el zeitgeist del momento. El momento en el que se estaba creando una cultura.


Vanessa llegó a Tokio por casualidad. Como había llegado antes a Londres, París o Madrid. La casualidad de alguien que se cruza contigo y te pregunta si eres modelo (la respuesta fue “no”) y si quieres serlo (la respuesta fue “podría intentarlo”). El deporte siempre fue su primer interés, pero las zapatillas de sus compañeras de entrenamiento le introdujeron a las tendencias de una manera única. La moda le llegó sin demasiadas expectativas, como llega a los que realmente crean algo grande. Entre deporte y moda, la música apareció, tanto desde el escenario como desde la cabina de DJ, abriendo puertas a nuevos artistas en Japón. Porque Vanessa vivió en Tokio justo cuando esa cultura estaba naciendo.



Vanessa llegó a Madrid y descubrió en Gamba Sneakers lo inesperado, un enlace directo con aquella cultura que se estaba desarrollando en Japón. Damien, imbuido de una cultura francesa, entendía cómo las referencias asiáticas se convertían en algo completamente nuevo al pasar por París. De esa mezcla surgieron nuevas marcas, nuevos proyectos y una familia.
Crecer con unos padres que han forjado las subculturas de un lugar debe ser extraño. Que tus padres conozcan las historias detrás de las zapatillas hace que tu aproximación a ellas sea diferente. Porque las zapatillas cuentan las historias que vivieron otros, pero sobre todo las que vives tú mismo.


Jordan dejó de ser un jugador para convertirse en un mito, sin presencia en las canchas pero con una gran influencia en actitud y estilo. Sus zapatillas crean historias propias en las que tú mismo debes ser el nuevo protagonista. Los relatos de los padres cuentan un All Star en Chicago y su relación con el hip hop, pero proponen narrativas locales y recontextualizaciones, vivencias personales y únicas.


Las Air Jordan 3 “Back Cement Reimagined” son una cuestión de estilo y de autoexpresión, además de las depositarias de un legado que aparece ahora reimaginado. Quizás por eso encajan en una generación que conoce la historia y en una que está dispuesta a crear las suyas. Que ambas pertenezcan a la misma familia es el paso definitivo para que unas historias y otras se mezclen. Y creen nuevas narrativas para el futuro.
Las Air Jordan 3 “Black Cement Reimagined”, en tallas para toda la familia, están disponible en FOOTDISTRICT para usuarios VERIFIED.