Ayer 26 de enero despedimos a Kobe Bryant. La leyenda del baloncesto falleció este domingo a causa de un accidente de helicóptero junto a otras ocho personas que también han resultado fallecidas, entre ellas Gianna, su hija de trece años. En un tributo a una de las mayores estrellas de la historia del deporte, hacemos un breve recorrido por su trayectoria inigualable.

Kobe Bryant nació en Estados Unidos en 1978, pero fue en Italia donde empezó a interesarse por el baloncesto. Vivió en el país europeo algunos años, hasta que su familia regresó a los Estados Unidos. Para entonces, su talento era ya evidente, con unas estadísticas que hablaban por sí mismas: promedio de 30,9 puntos, 12 rebotes y 6,5 asistencias. En su primer equipo de Filadelfia, los ACES, comenzó a despuntar cubriendo todas las posiciones sobre la cancha, erigiéndose máximo anotador y superando a los que hasta entonces eran considerados los mejores. Cuando terminó el instituto, renunció a la universidad para seguir su carrera profesional en el baloncesto. Con un hueco inamovible entre los 35 mejores jugadores del McDonald’s All-American en 2012, Kobe Bryant se presentó en el draft de la NBA. Seleccionado en un primer momento por los Charlotte Hornets, el player no tardaría en pedir su traslado a los Lakers.
En la primera temporada con el equipo de Los Ángeles, Bryant ya demostró estar muy por encima de cualquier expectativa. En 2010, el equipo extendió su contrato, y volvió a repetir estrategia en 2013. Kobe Bryant acabaría jugando en los Lakers desde 1996 hasta 2016, año en que anunció su retirada, desarrollando prácticamente toda su carrera en este equipo. Tiempo más que suficiente para acumular una lista ambiciosa de premios y resultados imbatibles. Ganó el Campeonato de la NBA cinco veces, en la temporada 2000, 2001, 2002, 2009 y 2010; quedó finalista en la temporada 2004 y 2008 y logró 5 Anillos de Campeonato de la NBA, uno menos que Michael Jordan. Dos veces máximo anotador, 18 apariciones en el All-Star, 1 MVP de la temporada regular, 2 MVP de las Finales de la NBA y 4 MVP del All-Star Game. Sus logros son interminables.
Apodado Mamba Negra, Bryant ha sido sin duda uno de los jugadores más completos de la historia del baloncesto, ocupando el número 7 en el ranking de ESPN de la NBA. Siempre frustrado por una constante comparación con Shaquille O’Neal, el estadounidense formó el tándem perfecto con el español Pau Gasol, junto a quien ganó dos de los anillos para los Lakers en 2009 y 2010. Seis años después, atendiendo a las cada vez más persistentes lesiones, Kobe Bryant entendió que era hora de dejar su hueco para dar paso a la próxima leyenda. Las reacciones de sus compañeros dejaron claro que Kobe era insuperable no solo en el basket. Pau Gasol se despidió con una carta pública: «En mi primer día con Los Lakers, me encontré con el equipo en el Ritz en Washington D.C. y a la 1.30 de la mañana alguien llamó a mi puerta. Así es como descubrí que Kobe no duerme mucho. Me senté en la cama, creo, y él se sentó en la mesa al lado de la televisión. Me dio la bienvenida al equipo y me dijo que era el momento. Era el momento de ganar».
No solo marcó la historia su relación con Pau Gasol o con Shaquille O’Neal, sino también con Michael Jordan, a quien contemplaba en un principio con una competitividad casi furiosa. En una entrevista en la que narra su primer duelo con Jordan, Kobe deja clara su ambición deportiva. «Estaba pensando en mi interior: ‘No me importa. Voy a destruir a este tipo. No me importa si tengo 18 años, quiero sangre’. Y lo primero que hizo fue coger la pelota en la esquina, una pequeña finta y se me escabulló por la línea de fondo. Me dejó hechizado. Recuerdo que me reí solo en la cancha. He visto ese movimiento miles de veces y no puedo creerlo». Bryant demostró una madurez admirable a nivel personal y profesional, siempre guiado por una ambición pura y motivado por el amor que tantas veces demostraba a sus hijas. “Me di cuenta de que había logrado todo aquello que había soñado. No era tan importante ser el mejor de la historia sino hacia dónde iba mi carrera y cómo influenciaba a la siguiente generación”, declaró Kobe.

Kobe Bryant se retiró con elegancia en 2016, sin dejar que su carrera agonizara. Para despedir sus 20 años como jugador profesional, Kobe encestó 60 puntos en Los Ángeles frente a los Utah Jazz en un partido que es ya un episodio histórico. No fue en absoluto su fin. Siempre activo y demostrando su amor por el baloncesto, más tarde desarrolló junto a Glen Keane un cortometraje de animación escrito y protagonizado por él mismo. «Dear Basketball», una especie de poema animado basado en su despedida del juego profesional, llegó a ganar el Óscar en 2018.
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La Mamba Negra ha marcado un antes y un después en la escena del deporte a nivel global. Los números 8 y 24 de los dorsales con los que ha jugado en las dos etapas de su trayectoria se han convertido en símbolos reconocidos por mucho más que por sus récords en el juego. Astro mundial dentro y fuera de la cancha, su muerte prematura ha dejado huérfanas a varias generaciones que han sido testigo de sus hitos históricos, a todos los amantes del baloncesto y a todos aquellos que alguna vez se deleitaron con la pasión, el esfuerzo y el talento de una de las mayores leyendas de la historia.