De un símbolo deportivo a una identidad global, un isotipo creado en los años ochenta para convertir a Mizuno en un fenómeno global.
De los diamantes de béisbol al calzado técnico
Mizuno es una marca centenaria, pero la imagen que conocemos hoy representa mucho más que un logotipo: encierra el proceso de internacionalización y evolución de una firma que nació en Osaka en 1906. En sus inicios, los hermanos Mizuno distribuían productos —botas, pelotas y guantes— ligados al béisbol, el deporte que definió su identidad durante sus primeras décadas.

En 1918, Mizuno amplió su actividad al desarrollo de ropa deportiva y, poco después, a la fabricación de palos de golf, esquís y zapatillas de atletismo. Sin embargo, no fue hasta los años setenta cuando lanzó la M-Line, una colección de calzado multideportivo que integraba una “M” en los paneles laterales como distintivo de la marca.
El concepto resultó problemático: la firma finlandesa Karhu ya empleaba una estética similar, lo que derivó en conflictos legales. Además, la “M” resultaba difícil de identificar en movimiento. Fue entonces cuando Mizuno decidió rediseñar su identidad visual.
RunBird: un símbolo en expansión

A principios de los años ochenta, Kenjiro Mizuno, hijo del fundador, propuso una nueva idea: un logotipo que representara la expansión del deporte y de la propia marca como la expansión del universo. El diseñador Noboru Kono, un veterano en la empresa, y su equipo recogieron ese concepto y lo tradujeron en una forma inspirada en las órbitas planetarias, que además debía tener una función estructural en el calzado.

El resultado se eligió entre más de 180 propuestas. El nuevo símbolo fue bautizado como RunBird, una combinación de Run (que evoca deporte y salud) y Bird (como espíritu libre). El logotipo debutó en 1982 en modelos distribuidos en EE. UU. y llegó a Japón un año después. Durante los años ochenta, su diseño fue refinado: las líneas se suavizaron y la “M” fue sustituida por un triángulo que ofrecía mayor ligereza visual. Esta versión definitiva apareció en la Mizuno Morelia de 1985.
Más que un simple logo, RunBird se convirtió en una línea de producto que ofrecía lo mejor de Mizuno a un consumidor global. Con el tiempo, pasó a ser el isotipo definitivo de la marca, el símbolo por el que reconocemos a Mizuno en todo el mundo.