Las Nike Blazer son las primeras zapatillas de baloncesto de Nike. Solo este dato basta para hacer de ellas un modelo cargado de historia. Pero hay mucho más en su legado. A comienzos de un nuevo año que promete ser muy fructífero para la icónica silueta, repasamos la sorprendente historia de las Nike Blazer, desde su nacimiento hasta hoy día.

Las Nike Blazer fueron lanzadas en el año 1973. Nike se adentraba con ellas en el universo de las zapatillas especialmente diseñadas para baloncesto. Por aquel entonces, la marca del Swoosh llevaba tan solo nueve años en el mercado y acababa de rebautizarse, despidiéndose de su antiguo nombre «Blue Ribbon Sports». En un principio, se trataba de una empresa fundada por Bill Bowerman y Phil Knight dedicada a distribuir calzado japonés en los Estados Unidos. En 1971 llegó el Swoosh, diseñado por Carolyn Davidson, y la compañía empezó a diseñar su propias zapatillas bajo el nombre de Nike. Entre ellas, las Blazer.
Una silueta sencilla, lisa y blanca, con el logotipo de la marca como gran protagonista de su diseño. La parte superior estaba confeccionada en cuero, la lengüeta en malla de nylon y la suela de goma estaba creada a partir de un proceso de vulcanización. En aquella época el terreno de las zapatillas no había vivido grandes avances tecnológicos, y de hecho ni siquiera Nike, una de las pioneras en la investigación de los sistemas de rendimiento deportivo, había creado aún las cámaras de aire. En el universo del basket la marca estaba todavía a las puertas. Tendrían que pasar doce años para que ocurriera el gran fichaje de la compañía: Michael Jordan. En 1973 el símbolo del baloncesto con el que más se identificaba Nike era el equipo local: los Portland Trail Blazers. Así que bautizó a su primera silueta de basket con el mismo nombre.

George Gervin, apodado «The Iceman», fue el primer jugador de baloncesto en calzar las Blazer. Miembro de la NBA, el player era una de las mayores estrellas de la cancha en los años 70. Así que el binomio fue todo un éxito. Gervin comenzó a llevar en los partidos unas Blazer que llevaban el nombre «ICEMAN» en lugar del «NIKE» tradicional del talón. Se trataba de una acción innovadora que propició el movimiento de ediciones player exclusive que hoy día llenan los terrenos de juego, una edición que por cierto nunca salió a la venta. Ya quisiéramos.

Con el tiempo, las sneakers comenzaron a acoger grandes sistemas tecnológicos y avances notables que hacían de cada zapatilla todo un compendio de características técnicas sorprendentes, listas para sacar el máximo rendimiento del deportista. Las Nike Blazer, que carecían de todo ello, fueron poco a poco quedando en un segundo plano. En la escena del baloncesto dejamos de verlas, aunque no desaparecieron del todo. La cultura skate encontró en este modelo el calzado perfecto para hacer trucos sobre la tabla, ya que la suela vulconizada presume de un agarre óptimo con ese tipo de materiales. Un buen funcionamiento, una estética sencilla y un precio asequible. Lo tenían todo para ser el nuevo must-have de los skaters.
Fue el artista urbano Futura 2000 quien primero tuvo el honor de lanzar su propia colaboración con Nike, creando una versión personalizada de las Blazer en el año 2003. Con tonos verdes y azul marino, la edición de Futura fue lanzada en una cantidad limitada de tan solo mil pares, que no tardarían en ser altamente codiciados por los sneakerheads de todo el mundo. El suceso contribuyó a que las Blazer fueran revalorizadas y el público las considerara una silueta a tener en cuenta, a pesar de carecer de tecnología. De hecho, esta característica se convirtió en el punto fuerte y en la carta de presentación del shape. Sencillez, simplicidad y clasicismo. Dos años más tarde, Lance Mountain anunció el desarrollo de Blazer SB, con lo que implantaría cambios críticos en el modelo para hacerlo aún más óptimo para los patinadores. Así nacían las Blazer con sistema Air y con una lengüeta acolchada para absorber impactos.

En 2006, la colaboración entre Supreme y Nike marcó un hito histórico. La marca streetwear creó su propia versión de las Blazer, dando lugar a una de las zapatillas que hoy día siguen siendo de las más buscadas del mundo. Esta edición presentaba una parte superior con patrón acolchado, un Swoosh de print de serpiente y una cinta a cuadros con una anilla dorada en la parte del talón que surgió inspirada por Gucci. Las Supreme Blazer en sus tres colorways, rojo, negro y blanco, marcaron un punto de inflexión en el mercado masivo de zapatillas. Hoy día, aun usadas, se revenden por precios de cuatro cifras y son una de las joyas más ansiadas de las colecciones de sneakers.

Las Blazer serían más tarde reinterpretadas en nuevas colaboraciones. Comme des Garçons, Fragment Design y, de nuevo, Supreme en 2016 marcarían el background de asociaciones de Nike para generar nuevas versiones de esta silueta, siempre respetando su minimalismo y la discreción de su diseño. En 2017 llegaría a la familia SB Virgil Abloh con Off-White. El diseñador con más hype de nuestro tiempo deconstruyó la silueta para lanzar unas Blazer con todos los elementos distintivos de su firma, dando un giro al concepto. Las Off-White x Nike Blazer SB en sus diferentes esquemas de color son parte de la colección colaborativa Revealing y presentan detalles industriales y símbolos característicos, como las costuras, los entrecomillados o la brida. Serena Williams, por cierto, tiene su propio make-up «Rainbow», con la entresuela y la suela con una degradación de rosa y morado. Las Blazer de Abloh se han convertido en otro de los grandes objetos de deseo de la línea SB de Nike.

Con casi medio siglo de historia, el modelo Nike Blazer es de los pocos que puede presumir de no haber cambiado nunca y, aun así, continuar pisando con fuerza la escena urbana. Hay multitud de sneakers que han logrado curtirse en una historia asombrosa, pero siempre han sobrevivido a base de implantar modificaciones que actualicen el modelo y lo adapten a su tiempo presente. Hoy día, el legado de Nike Blazer continúa y promete experimentar este año uno de sus mejores momentos en la cultura streetwear. Sea cual sea la razón, lo cierto es que podemos asegurar que el modelo sigue erigiéndose como un icono del pasado, del presente y, sin ninguna duda, también lo será del futuro.