La moda de los clubs de hace décadas ha influenciado de forma radical el streetwear de nuestro tiempo presente, ayudando a conformar un imaginario donde no es difícil vislumbrar sus raíces estéticas en la cultura dance.

Los códigos clubber se asientan a finales de los 80 y principios de los 90, una época en la que la new generation encuentra en el mundo de la noche una respuesta política con la que demostrar su rebeldía contra el sistema. La juventud baila y se refugia en las raves no solo como un pasatiempo de puro ocio, sino también como una acción con trasfondo anti-establishment, y es precisamente este impulsor el que ha hecho de la cultura clubber todo un movimiento que va más allá de la estética para configurar un estilo de vida.
Bailar entre luces neón y electrobeats agresivos ya no es solo un plan de noche, sino un lifestyle que acoge a toda una comunidad inconformista y hardcore. Lo vemos claro, por ejemplo, en el caso del fallecido este año Keith Flint, cantante de The Prodigy. En su funeral, una multitud que llegó desde todas partes del mundo se dio cita para darle el adiós a su mentor en una macro-rave donde podías incluso tatuarte gratis.

En la cultura rave no hay marketing ni pretensiones. Todo su imaginario ha surgido y ha fluido de forma natural, y sus acciones irrevocables en la industria de la moda no son más que un efecto secundario de un movimiento masivo y con una fuerza arrolladora. Su nacimiento y consolidación han sido determinantes para la moda urbana de hoy, una industria que ha explorado la escena clubber, diseccionándola y creando con cada elemento un nuevo streetwear de fusión creativa. Entre sus códigos encontramos workwear, moda skater, militarismo y estética techno y punk. Los ingredientes básicos para el cóctel clubwear perfecto. Su magnetismo ha llamado incluso a firmas premium y de lujo como Vetements o United Standard, que han contribuido a llevar la ropa que nació en la calle y la noche hasta la pasarela high-fashion. La escena gabber de Rusia, la cultura dancer de Londres o el paraíso techno de Berlín demuestran que el clubwear es ubicuo y omnipresente, con diferentes variantes que extienden una atmósfera única donde destacan siempre ciertos elementos en común.

Sneakers extraterrestres
Entre el heritage del clubwear encontramos prendas retro-kistch inspiradas en la ciencia ficción, con siluetas exageradas en sneakers y apparel y revestimientos metalizados o brillantes que parecen salidos de una nave espacial. Ejemplos de ello son las Nike MX-720-818 o las Nike Women’s Zoom X Vista Grind.

DIY
Los patrones DIY también son una tendencia imprescindible en un armario clubwear, con prendas deconstruidas y tintes de apariencia homemade. Destacan los tejidos desteñidos, el acid-wash o el tie-dye. En 2019 hemos vivido un auge de esta última tendencia tan fácil de hacer en casa y que, a pesar de su ADN hippie, ha llegado incluso a cubrir los tejidos de camisas Polo Ralph Lauren o a desfilar en Fashion Weeks de la mano de Louis Vuitton. En el terreno streetwear, la firma surcoreana es una de las que mejor ha definido este tipo de prints tan llamativos, aportándole un toque más sobrio y sofisticado. Así lo demuestra la Camiseta de Manga Corta thisisneverthat® Acid Washed. También hacen gala de este DIY otras camisetas como la veraniega Camiseta de Manga Corta Champion Logo Cropped y sudaderas como la Sudadera con Capucha Stussy Crystal Wash o la Sudadera con Capucha Diadora x Paura Logo.

Neón
Las luces de los garitos recurren a los colores como el fucsia, el amarillo o verde en su versión más brillante y neón, destacando sobre la oscuridad de la sala. Las prendas clubwear adoptan este concepto, erigiendo la luminosidad de estos colores como protagonistas de un look completo. A ello juega el Vestido Nike Air o el Gorro Carhartt WIP Script.

Total-black
Los looks de los clubs encuentran en el panorama europeo una sutil variante donde el negro es el gran protagonista y la sobriedad es una máxima que debe respetarse. El diseñador Yohji Yamamoto se ha erigido como una de las grandes figuras de referencia de esta estética dark que suena a hi hats, beats experimentales y noise agresivo. Frente al monocromatismo de sus diseños, las prendas y accesorios que surgen de este concepto juegan con los volúmenes y las dimensiones, apostando por siluetas maximizadas y oversize, tejidos técnicos y una sólida estética industrial. Desde la moda underground japonesa hasta la oscuridad de las discotecas berlinesas, este techwear pone su focus en la calidad y la confección, apostando por piezas premium de lujo urbano. Con el Chaleco adidas Y-3 Travel Reversible y el Jogger adidas Y-3 Workwear Wide tenemos el look completo, pero también lo encontramos en piezas de otros diseñadores que rehúyen del color tradicional y del mainstream, como en esta Gorra A-COLD-WALL* Rubber Logo Classic.

Gabber
Las raves de los años 90 en Europa del Este, especialmente en Rusia, han conformado una de las influencias más estridentes en el clubwear. El training de los años 80 tuvo su gran caída (de la que ha renacido con más fuerza que nunca) hace unos pocos años. Pero solo ocurrió en la moda genérica. El clubwear ha mantenido esta tendencia durante décadas, rescatando los chándales técnicos del armario de los padres, con bandas dinámicas y colorblock al estilo retro. Adidas lidera en este campo con ejemplos como esta Chaqueta adidas o este Cortavientos adidas PT3 GORE‑TEX Infinium, dos prendas auténticamente vintage que demuestran que el heritage futbolístico de la firma alemana convierte a la marca en una de las grandes maestras en este comeback.

Y2K
La estética Y2K marca algunos de los musts de un armario que pregona la auténtica energía trash de club. Gafas de sol de estilo ciclista como las Oakley Sutro o zapatillas con columnas o tacos en la entresuela como las Nike Women’s Shox TL Nova son accesorios capaces de transmitir ese espíritu gabberwear a todo un outfit. Naranjas, verdes o amarillos fosforescentes marcan las pautas de los diseños propios de principios de este milenio.

Brutalismo
La estética brutalista se distingue por una clara tendencia al negro, con gráficos en «versión beta» recurrentes y patrones new-wave. Con diseños futuristas, utilitarios y eclécticos, el brutalismo se ha posicionado como una forma de vestir muy presente en los clubes más alternativos y underground, donde priman los beats experimentales y el techno industrial. La Camiseta de Manga Corta United Standard Hand deja claras las habilidades brutalistas de United Standard. Otras prendas que nos sirven de ejemplo son la Sudadera con Capucha M+RC Fake Pocket o la Camiseta de Manga Corta Vans x Jim Goldberg.

Kitsh
En el clubwear encontramos también cierta tendencia a lo kitsh, especialmente en las raves de los años 90, cuando las fiestas se impregnaban de maquillajes excéntricos y accesorios propios de un disfraz infantil. Chinatown Market remodela el kitsh en clave streetwear con piezas como las Gafas de Sol Chinatown Market Smiley Akila. Para completar tu look kitsh, lo mejor es una camisa vintage con apariencia de souvenir vacacional, como la Camisa de Manga Corta Polo Ralph Lauren Printed.
