Que el mundo del hip hop ha servido de altavoz para infinidad de tendencias y de trampolín al estrellato del mismo número de firmas es una obviedad. El impacto de este género musical nacido en los projects del Bronx trasciende lo meramente musical. Desde sus inicios, el hip hop ha sido una herramienta a través de la cual MCs y raperos presumían de sus hazañas amorosas, subrayaban la cantidad de dinero que se habían gastado en joyas y alcohol y, con el tiempo, se convertía en un fashion show en el que las firmas de lujo desfilaban entre barras y boombox.

La importancia de la estética en este género musical es crucial. Tanto oro te colgaba del cuello, tanto éxito tenías en la música (o tanta droga movías, depende). La evolución de los looks de los raperos ha sido palmaria, pasando de prendas extra oversized a full prints y flúor, a la sastrería italiana a medida y abrigos de chinchilla hasta llegar a la actualidad, en la que vestir lo último que sacó Vuitton en pasarela es sinónimo de lo bien que te va.

Todas estas tendencias han sido pasajeras y han ido evolucionando con el sonido del género y su cada vez mayor profesionalización. De los bootlegs de Dapper Dan a los chándal de adidas y ahora los cortavientos de Prada, todos han ido cayendo en el olvido cuando la nueva IT PIECE emergía. Sin embargo, pocas cosas han perdurado en el tiempo dentro de los armarios de los ídolos de la industria. Pocas creaciones han sobrevivido a la efimeridad de lo trendy como Clarks, latente en cada era de la música urbana. Desde los Rude Boys en Jamaica con las Desert Boots a Kanye, Drake o Wu-Tang Clan y las Wallabees, sus pies siempre han calzado un par de los modelos diseñados por la compañía británica.

Sin duda fue este último, las Wallabees, el diseño que cautivó a raperos de una y otra costa para convertirse en un staple de la cultura hip hop. Su debut lo harían en los 60, pero no sería hasta los 80 cuando alcanzarían su mayor cota de éxito para colarse en todas las casa de los fans de la cultura urbana americana en los 90, gracias al éxito apabullante de un grupo de nueve maestros de la rima y la mesa de mezclas que se hacían llamar Wu-Tang Clan. RZA, GZA, Method Man, Raekwon y compañía saltarían al estrellato con esta emblemática silueta de Clarks. Su construcción en suede y la suela “crepe” eran garantía de comodidad y elegancia, aspectos básicos para asaltar el escenario en cada uno de sus legendarios shows. Ghostface Killa les dedicó su tema y álbum homónimos “Wallabee Champ”. Lil Wayne, Snoop Dogg, LL Cool J, Slick Rick o Ludacris también hicieron mención a su silueta favorita de Clarks en algunos de sus temas.

Es muy significativo que una casa fundada en 1824 siga manteniendo un nivel de relevancia tan alto en estos días y haya conseguido evolucionar de mocasín todoterreno a “Must Have” de mods, skaters, raperos y raveros. Pocas firmas han unido más que Clarks en la cultura contemporánea.

Aunque indudablemente las Wallabees son la joya de la corona de la firma británica en cuanto a impacto cultural se refiere, también sería justo destacar la importancia de las Desert Boots en el universo Dance Hall jamaiquino o las Desert Trek, apodadas “The Bankrobber” por su popularidad entre los delincuentes de Kingston.

Las colaboraciones de Clarks con distintos referentes de la industria de la música o la moda son innumerables. Desde Carhartt, los mencionados Wu-Tang Clan, Stüssy, Drake con su firma OVO o Supreme son algunos de los privilegiados que han podido dejar su huella en la historia de la firma de Somerset.

Tener un par de Clarks en tu zapatero es esencial. Por la historia, por la cultura y porque cada pieza que hacen es mejor que la anterior.
