Las formas pueden resultar familiares, pero el resultado se aleja de todo lo previsible. Jugar a ser guitarrista con las ASICS Gel-SD-Lyte y enlazar las líneas de las zapatillas y las de una guitarra. Y que te de igual si alguien mira.
Una guitarra da juego. Te acercas a ella por primera vez. Abrazas la madera. Los dedos se posan donde creen que nace la magia. Y de repente, sucede.


Suena la gloria. Es un riff perfecto, sucio y elegante a la vez, que vibra exactamente a la misma frecuencia que tus ideas. En ese microsegundo de distorsión impecable, ves el futuro. El éxito. Las masas. Te ves recogiendo un Grammy. Llevas las mismas Gel-SD-Lyte que te acompañan ahora. “Les agradezco que me hayan mantenido siempre en contacto con el suelo”.


Pero el suelo reclama su sitio.

De repente, un golpe de realidad. El sonido de tu cabeza se apaga para dejar paso a la verdad: un estruendo desafinado, seco y real. La fantasía se desvanece, pero la zapatilla sigue ahí. Porque al final, las Gel-SD-Lyte están hechas para que te atrevas a jugar. Aunque el mundo escuche ruido, tú sigues escuchando el éxito.