Antes de que el Jumpman se convirtiera en el símbolo de una era, Michael Jordan protagonizó una sesión de fotos que marcaría su futuro con Nike. Allí, en noviembre de 1984, se tomaron las imágenes que, sin saberlo, darían forma a la historia de las Air Jordan.


Fue la primera gran sesión de fotos de Michael Jordan. Noviembre de 1984, unas semanas después de debutar en la NBA. En ese tiempo, ya había dado un susto importante (un golpe contra Jeff Ruland en su primer partido casi lo deja fuera de la temporada), anotado 45 puntos contra los Spurs y, por supuesto, captado todas las miradas con sus zapatillas negras y rojas.
Pero esa sesión de fotos fue el momento en el que Nike supo que tenía algo grande entre manos. La idea era pasar un par de días en Chicago creando las imágenes para el lanzamiento de la Air Jordan 1, alquilando para ello una pequeña cancha de colegio. En cuanto se corrió el rumor de que Jordan estaba allí, la zona se llenó de niños ansiosos por una foto con su ídolo.
El fotógrafo, Chuck Kuhn, era un habitual de Nike. Había trabajado con George Gervin, Moses Malone y el propio Ruland, el jugador que lesionó a Michael en su debut. Pero esta vez fue diferente: por primera vez, Kuhn se sorprendió del impacto de un jugador en el público.
Durante el primer día, Jordan debía posar con parte de la colección que Nike había creado para él, aunque aún faltaban meses para que llegara a las tiendas. Entre aquellos prototipos, uno destacaba por un detalle: en lugar del logo del balón alado, las zapatillas llevaban impreso el nombre “Air Jordan”. Curioso, ya que ese logo fue uno de los primeros elementos diseñados para él. Según Peter Moore, lo esbozó en una servilleta durante un vuelo, inspirado en los regalos que las aerolíneas daban a los niños.
De aquella sesión de fotos quedan algunas imágenes históricas: Michael con las zapatillas colgadas del hombro, (que acabaría inspirando una camiseta), y otra aún más trascendental, donde Jordan salta hacia el aro con las piernas abiertas.
Aquellas Jordan 1 sin alas aparecieron en algunos catálogos, pero nunca llegaron al público, quedando como un prototipo perdido en la historia. Paradójicamente, las “Black Toe” que Jordan usó en el mítico salto fueron las que, años después, inspirarían el logotipo definitivo de Jordan, desplazando a las alas que sí se usaron en las Air Jordan 1 y 2.


Ahora, por primera vez, aquel prototipo olvidado cobra vida en la nueva Air Jordan 1 OG “Black Toe”. Además del conocido “Air Jordan” en el exterior, incorpora un detalle inédito: la firma de Michael tal como aparecía en sus autógrafos, con su característico mensaje: «My very best” y un packaging especial con momentos de aquella sesión y algunos de los bocetos de Peter Moore.

